José Pablo Feinmann y el principio de la verticalidad

José Pablo Feinmann y el principio de la verticalidad




En el capítulo 5 de su libro “Peronismo. Filosofía política de una persistencia”, José Pablo Feinmann toca el principio de la verticalidad.

Escribió Feinmann:

“La lealtad es el valor supremo. ¿Cómo no habría de serlo? El peronismo es arborescente” (…) “El peronismo crece desde la raíz hasta la cima del árbol único, fundante, el que da solidez y el que establece la verticalidad del movimiento. Esa raíz, esa arborescencia que crece y se eleva por sobre todos los elementos de la compleja trama del movimiento es la figura del Conductor. Esta lealtad tiene otras expresiones. Por ejemplo, y muy especialmente, la doctrina. Se es leal al Conductor y a la doctrina. A la vez, cada miembro del movimiento es leal a sus compañeros. Si la antítesis de la lealtad es la traición, aquel que no es leal tanto al líder como a la doctrina es un traidor. Debe ser expulsado del movimiento como una mala hierba. El mero desacuerdo con la conducción del líder es deslealtad. De aquí que el peronismo haya hecho de la lealtad un concepto esencial. ¡Justamente este principio fue hecho trizas por la Tendencia Revolucionaria!” (…) “En el Manual de filosofía peronista, que se ha editado recientemente por CS Ediciones bajo el título correcto de la primera edición de la Editorial Mundo Peronista de 1954: Filosofía Peronista, el punto dos del Capítulo VIII se ocupa de la ética, se abordan los vicios y las virtudes” (…) “¿Qué es la lealtad para el Manual de filosofía peronista? En el capítulo de las “Virtudes y los Vicios”, figura entre las virtudes. Caramba, ¿cómo no va a ser una virtud ser leal a Perón? Se lee en Filosofía Peronista: “Nuestra ética entronca con la corriente viva de la ética popular que siempre guardó en lo más profundo de sí las enseñanzas de Cristo”. La Filosofía Peronista aclara que el fundamento de todas las virtudes está en la práctica de los trabajadores peronistas. “El trabajo es la fuente de las virtudes, así como la holganza es la fuente de los vicios”. Frase un tanto transitada. Ya Walt Disney…exhibía cómo la laboriosidad de Práctico (el chanchito) lo salvaba del big bad wolf, en tanto la holganza de los otros dos chanchitos los condenaba a la fácil tarea de los colmillos del malvado. ¿Qué representa en la alegoría el big bad wolf? La pobreza, la imposibilidad del progreso, la pérdida del capital invertido en construir la casa en que cada uno habría de protegerse, a todo eso condena la pereza de los dos alegres chanchitos, juguetones e improductivos. Por fin, guiados por Práctico…todos se refugian en el ámbito de la seguridad capitalista. La pobreza o la crisis sopla y sopla y la casa no se derrumba. El capitalismo de Práctico ha sido construido sobre bases sólidas. Esas bases sólidas han sido fruto de su trabajo y de su desdén por la holganza. Entonces: la primera virtud es el trabajo. Luego vienen las otras: humildad, dignidad, modestia, sinceridad, generosidad, desinterés, solidaridad y…lealtad”.

“Los militantes de los 70 solían despreciar esos textos como basura del pasado” (…) “Ningún militante de los 70 había leído a Mendé (Raúl) ni había olido siquiera el Manual de filosofía peronista. ¿Qué había que leer? Lo sabemos de sobra. Los textos de la actualización doctrinaria. Ninguno de esos textos había sido obra del peronismo. Salvo que se considere como tales los de Cooke o los de la Correspondencia Perón-Cooke o las cartas que Perón enviaba a la juventud” (…) “Para la etapa de aggiornamento del peronismo no había textos” (…) “Perón permanece fiel a sí mismo y es poco lo que concede a sus fragorosos jóvenes. ¡Pudo más el milico de alma que el manipulador político y conceptual! Queda el Manual de filosofía peronista, que dice: “De acuerdo con el concepto clásico, lealtad, significa cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y del honor”, es claro que la fidelidad es la vehiculización del honor. El que no es fiel no es honorable. No ser fiel es un des-honor”. “Se insiste en la fundamentalidad de este concepto (la lealtad). Es el grund absoluto. Es la heimat del peronismo. Recurro a estos alemanzazos heideggerianos porque quiero señalar que en el peronismo tienen la misma función de anti-errancia que en el autor de Introducción a la metafísica. El grund es el fundamento último al que todo debe ser remitido. Heidegger no lo hace, sin embargo, cuando habla de la heimat, que es la patria. Y hasta…el “amor a la patria” es, para el Maestro de Alemania, el “amor al terruño”. ¿Qué implica el “amor al terruño”? La antítesis de la “errancia”. En la “errancia” el Dasein inauténtico se deriva de un lado a otro llevado frecuentemente por la “avidez de las novedades”. La “avidez de las novedades” es, en el peronismo, la antítesis de la lealtad. También lo es la errancia. Ser leal es no errar. No ir de un lado a otro. Ser fiel siempre a lo mismo. Al terruño que se ama. En este caso: el terruño que se ama es el movimiento peronista y aquello a lo que hay que ser leal es al conductor de ese movimiento. Sólo así no habrá “errancia”. Todos en la misma lucha, en la misma organización, bajo la misma conducción” (…).

“En resumen: ¿qué papel juega la lealtad dentro de la estructura justicialista? Lo dijimos: sin lealtad no hay justicialismo. Con una justeza impecable se lo dice Juan Manuel Abal Medina a Rucci durante aquella agitada jornada del Congreso Justicialista. Rucci no lo quiere a Cámpora de candidato. Pero choca con un gran problema: Perón sí. Esta realidad es la que, en el bar de la calle Charcas, Abal Medina le pone sobre la mesa: “A Cámpora lo puso Perón. Y en el Movimiento lo que rige es el principio de verticalidad. Sin principio de verticalidad no hay Movimiento” (…) “La verticalidad, para sostenerse, exige una virtud moral: la lealtad. Para que haya Movimiento Peronista tiene que haber verticalidad. Para que haya verticalidad todos tienen que ser leales a Perón. Entonces, ¿qué tenemos? Tenemos derecho a meterlo en todo esto a alguien que jamás pensó estar aquí, en medio de estas pampas turbulentas, de estos políticos calzados, todos a punto de acribillarse. Tenemos a Gilles Deleuze. Junto a Félix Guattari ha establecido un par de conceptos útiles para estas cuestiones de la política”. “Tomemos dos conceptos de Deleuze. Uno es el de rizoma. El otro es el de arborescente. Los tomamos para analizar cómo Deleuze concibe la política…de un modo que sería imposible pensar al peronismo. El tema se desarrolla en el libro que lleva por título Mil mesetas, capitalismo y esquizofrenia” (…) “Escriben: “El psicoanálisis somete al inconsciente a estructuras arborescentes, a grafos jerárquicos, a memorias recapituladoras, a órganos centrales, falo, árbol-falo”. Y luego, esta delicia: “Tanto en el psicoanálisis como en su objeto siempre hay un general, un jefe (el general Freud)” (…) “Freud es la rama más alta de la arborescencia. Todo remite a la autoridad suprema del general Freud. En el peronismo-por medio de la lealtad, que es la figura arborescente por excelencia-todo remite al general Perón. También la rama más alta de la arborescencia” (…) “Los rizomas son distintos” (…) “El rizoma es subterráneo” (…) “Pero lo más importante es esto: nadie puede determinar su centro. El rizoma no tiene centro. Y el tronco arborescente ejerce autoridad, manda sobre los otros. Todo, en el esquema arborescente, conduce a su raíz. Esa raíz es su base, su grund, su fundamento” (…) “El rizoma es horizontal y democrático. El esquema arborescente es vertical y autoritario. En el rizoma no hay jerarquías. En la arborescencia, sí. Rige ahí y ahí se fundamenta el principio de la jefatura. En suma, Perón es la estructura arborescente del movimiento. Nos queda por ver cómo funciona el rizoma en el peronismo. ¿Funciona?” (…) “Pero el rizoma se expresa en la democracia directa. ¿Había democracia directa en algunas de las tantas formas de peronismo?” (…) “No sabemos aún la relación entre rizoma y peronismo. Pero sabemos que el esquema arborescente se expresa por medio de órganos centrales: falo, árbol-falo. De modo que si Juan Perón conduce el Movimiento Peronista es porque en él se encarna, porque él, sin más, es la figura arborescente. Y todo punto, todo elemento que quiera pertenecer al Movimiento tiene que remitir a su raíz y buscar crecer desde ahí. Nunca crecerá hasta la altura del esquema arborescente. Que ni se le ocurra” (…) “Nos permitiremos decir, para clarificar todo esto por completo que si Perón es el árbol-falo del movimiento es porque todos aceptan que el movimiento es falo-céntrico, es decir, que encuentra su unidad en la concreta, individual, propia y privilegiada pija del general. De modo que cuando la Tendencia Revolucionaria exige: “Conducción, conducción/ Montoneros y Perón” ignora el disparate teórico que está proponiendo. Un movimiento como el peronista, mientras viva Perón, no se conduce con  dos falos arborescentes. Los Montoneros querían unir su pija a la de Perón. Absurdo total. Porque Perón, además de ser la pija del Movimiento, era para todo el pueblo que lo seguía, “el más pija de todos”.







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