Macri, acorralado por la crisis, se aferró al cepo
Macri, acorralado por la crisis, se aferró al cepo
Cómo se decidió establecer el cepo (*)
Mauricio Macri venía
meditando las medidas de control de cambios desde la derrota que sufrió en las
PASO y la posterior corrida cambiaria. Las postergó hasta que ya no tuvo más
remedio, según relatan integrantes de la Rosada. El Presidente no requirió de reuniones de
emergencia en el fin de semana, porque ya estaba todo hablado previamente. La
salida de reservas de la última semana lo terminó de convencer de que no
quedaba otra que volver a restringir la compra de dólares, algo que cuestionó
en su llegada al Gobierno y fue una de sus banderas. En la Rosada ya delinean un
discurso para responder a esa contradicción: dirán que, a diferencia de con el
kirchnerismo, esta medida afecta básicamente a las empresas.
Cuando lograron
recuperarse del "palazo" de las elecciones primarias, desde el equipo
económico de Macri -y especialmente tras la salida de Nicolás Dujovne-
empezaron a barajar la posibilidad de disponer algún tipo de control de
cambios. En sus primeras versiones era mucho más laxo respecto de lo que
finalmente se anunció (por ejemplo, se hablaba de un techo de 50 mil dólares y
no de 10 mil mensuales). Pero la idea rondaba. "Siempre estuvo en el
paquete post-PASO. Lo que lo detonó es cómo reaccionaron los mercados",
indicaban en la Rosada. El
tema fue materia de discusión en varias reuniones entre el Presidente y el jefe
de Gabinete, Marcos Peña, en los últimos 15 días. Lógicamente, también
intervinieron el nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el presidente
del Banco Central, Guido Sandleris.
Macri siempre se mostró
reacio a tomar esa medida, aún cuando la situación de las reservas y la corrida
cambiaria iban mostrando cada vez una fasceta más preocupante. Fue la salida
masiva del viernes lo que terminó de despabilar al Presidente. "Era
inevitabe para evitar la fuga, frenar la caída de reservas y buscar
estabilizar", indicaban en uno de los ministerios que sigue el devenir
político. Y quedó en claro en más de una reunión de gabinete: sin algún tipo de
estabilidad económica, para el oficialismo no hay campaña posible hacia
octubre.
¿Hubo detractores de la
medida? En el Gabinete de Macri juran que no. No obstante, la decisión choca de
frente contra el discurso que sostuvo el macrismo en los últimos cuatro años, y
sobre todo cuando era oposición del anterior gobierno.
Sin ir más lejos, el ex
secretario de Política Económica Miguel "Mike" Braun tuiteó hace
días: "Cuando una familia argentina decide comprar dólares para proteger
sus ahorros, se contabiliza como 'fuga de capitales'. Nosotros creemos que los
argentinos tienen que decidir libremente cómo ahorrar. Al kirchnerismo le gusta
el cepo".
Ya hay, por supuesto, un
discurso para diferenciarse de las medidas de control de cambios del gobierno
previo, pese a que claramente la decisión rompe con un discurso que se
vanagloriaba de haber "salido del cepo" y permitir la compra
irrestricta de dólares. El discurso será más o menos así: "Lo que
resolvimos está más enfocado en las empresas y las exportadoras. Son 600 mil
pesos por mes que puede comprar la gente. Es el 95 por ciento de la Argentina que queda
fuera de los controles", ensayaban. También destacaban que no hay ningún
tipo de restricción para el retiro de depósitos y que, incluso, se extendió el
horario de los bancos para dar mayor seguridad a los ahorristas. Habrá que ver
si la población lo entiende así.
(*) Página/12, 2/9/019.

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