La reflexión de Laura Di Marco
La reflexión de Laura Di Marco
Alberto Fernández:
¿el nuevo Néstor Kirchner o un Daniel Scioli maquillado? (*)
Alberto Fernández:
¿el nuevo Néstor Kirchner o un Daniel Scioli maquillado? (*)
A
continuación, sus principales conceptos:
Falta
muy poco para que una de las mayores incógnitas sobre nuestro futuro político
inmediato empiece a develarse. El próximo viernes 6 de diciembre Alberto Fernández dará a conocer finalmente
los nombres de sus ministros. Los voceros de Alberto habían dejado trascender
nombres de un gabinete económico que esta semana se esfumaron para dar lugar a
otras incógnitas. Para el manejo de la política económica se hablaba de Guillermo Nielsen, el equipo de Broda e
incluso Martín
Redrado: esos
eran los nombres que circulaban la semana pasada y hoy se han esfumado.Economistas
que, al parecer, fueron vetados por ser "demasiado liberales". ¿Quién
puede vetar a un potencial ministro por ser demasiado liberal sino Cristina Kirchner? Esta semana Alberto dijo que
sabe quién es su hombre en
Economía, que la persona lo sabe y que nos vamos a llevar una
sorpresa. Una buena sorpresa. Ahí mismo se echó a rodar otra versión: que esa
persona podía ser Carlos Melconian.
La
pregunta del millón es: ¿será Alberto el Néstor de Cristina o un Scioli maquillado? Vamos a
traducirlo: Néstor
Kirchner, el
verdadero jefe del matrimonio presidencial, tenía un rol claro frente a
Cristina. Néstor ponía los límites, incluso de un modo machista.
"Cristina, basta", le decía literalmente delante de cualquiera. O le
decía: "Cristina (si seguís así), te volvés al sur". Cualquiera que
haya frecuentado a los Kirchner sabe eso. ¿Puede ser Alberto un límite? ¿O más
bien será un Scioli maquillado? Es decir, un presidente subordinado en los
hechos pero recubierto engañosamente de una personalidad que parece más
definida y resuelta que la del exmotonauta. Ese es el principal interrogante.
Con
lo que seguro nos vamos a encontrar es con un presidente que va a argumentar
con mucha inteligencia discursiva, más allá de que lo que argumente sea verdad
o no. Sigamos por ejemplo el eventual nombramiento de Carlos Zannini como procurador del Tesoro,
es decir, como jefe de los abogados del Estado. Zannini siempre estuvo
enfrentado a Alberto cuando él era jefe de Gabinete. ¿No resulta obvio, si se
termina definiendo ese nombramiento, que esa es una imposición de Cristina?
Alberto dirá que no. Que Zannini y Cristina están distanciados. Y que Guillermo
Nielsen, Redrado o la gente de Broda nunca fueron verdaderos candidatos a
ocupar el gabinete económico. Quienes nos dedicamos al periodismo político lo
conocemos y sin embargo no lo conocemos. No conocemos a un Alberto Fernández
protagonista, pero que funciona con un poder prestado.
El dirá que no le
preocupa que digan que el verdadero poder lo tiene Cristina. Sin embargo,
debería preocuparle. En política no solo hay que ser sino parecer. La política
se comunica en imágenes. Y la gente decodificó que un presidente yendo a
definir los nombres de su gabinete a la casa de la vicepresidenta es un
presidente subordinado. No se sabe si lo será en el futuro, lo empezaremos a
saber en los próximos días.
Lo
que pasa en el Senado es otra muestra de la influencia de Cristina. Miremos los
hechos. En la Cámara Alta
había dos bloques: uno justicialista, otro kirchnerista. Lógicamente la idea
era que se unieran y que el cordobés Carlos Caserio, ligado a Alberto Fernández, condujera el interbloque. La novedad de
los últimos días es que ese bloque peronista unificado tendrá otro conductor
impuesto por Cristina: el formoseño José Mayans que responde al patriarca que
gobierna Formosa Gildo
Insfrán. El poder
feudal se apropia del Senado argentino, donde la bancada peronista va a ser
mayoría con 41 integrantes. El nuevo oficialismo empieza con una baja por la
licencia del tucumano José Alperovich, solicitada luego de que su propia
sobrina lo denunciara por violación.
La
discusión por la legalización
del aborto y
la denuncia a Alperovich se impusieron en la agenda. Alberto Fernández se vio
obligado esta semana a definir el caso como muy grave, si la denuncia es real.
Sin embargo, en la intimidad el presidente electo es mucho más duro con el
senador tucumano, que está enfrentado en la provincia con su exdiscípulo y
socio, el gobernador Juan Manzur.
Fernández aseguró
que apenas asuma enviaría un proyecto al Congreso para legalizar el aborto. Esa
declaración tuvo como efecto inmediato un cortocircuito con la Iglesia antes de asumir:
la consecuencia más fuerte fue que el papa Francisco decidió cancelar una
reunión con él en el Vaticano. Así, Fernández se acercó a la postal de Macri
enfrentado con Francisco. Ese frente de batalla en ciernes lo hizo recapitular.
Ahora estudia la posibilidad de postergar el debate por el aborto y enviar el
proyecto despenalización -¿o legalización?- en unos meses, para las sesiones
ordinarias.
La renuncia del
ministro Rubinstein y el veto a la actualización del protocolo para el acceso a
la interrupción legal del embarazo (ILE) le generó a Macri un conflicto en su
tropa. La movida generó malestar en un grupo de diputados de Juntos por el
Cambio, entre ellos, Silvia Lospennato, una de las principales activistas por
la legalización del aborto. Ese malestar podría ser aprovechado por Emilio
Monzó, que amenaza con crear un cuarto bloque dentro de Juntos por el Cambio.
(*) La Nación , 29/11/019.

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