Las lecciones del Covid-19
Las lecciones del Covid-19
CÓMO
APROVECHAR ESTA ENSEÑANZA (*)
II
III
V
* Victorio Taccetti fue vicecanciller,
embajador en Italia, Alemania y
CÓMO
APROVECHAR ESTA ENSEÑANZA (*)
I
El coronavirus nos está dando algunas lecciones,
aceptadas por muchos aunque no por todos. Una primera lección es que habíamos
olvidado la importancia del rol del Estado, y ahora nos damos cuenta de la
relevancia que tiene la acción gubernamental en esta circunstancia.
Vemos claramente una diferencia en el éxito en enfrentar
a la pandemia en aquellos países con un Estado activo, equipado y conductor, y
el fracaso de aquellos donde el Estado, tan vilipendiado desde el acceso del
neoliberalismo, está ausente. Este neoliberalismo, impulsado por los mayores
capitales del mundo, formulado intelectualmente por la Escuela de Chicago y
llevado a la práctica por Pinochet, Thatcher y Reagan y condensado en el
Consenso de Washington, está demostrando sus enormes falencias frente a la
pandemia.
Hoy escuchamos auspiciosamente muchas voces que se
levantan para reivindicar el rol del Estado. Pero aquí es pertinente plantearse
la pregunta del millón: ¿Cuál es el Estado que necesitamos, ahora y de ahora en
adelante?
II
Aquí propongo analizar las características que debería
tener la acción gubernamental, una vez pasada la emergencia del presente, ya
que esta acción debe, no sólo hacer frente a una circunstancia tan
particular como una pandemia o una catástrofe natural, sino, de modo habitual,
gestionar los avatares normales de la vida en sociedad, tales como:
1. un trabajo digno
para todos
2. acceso a los bienes
básicos de una vida digna: salud, educación, vivienda, esparcimiento, un
nivel aceptable de seguridad, protección para la etapa post-laboral en la
ancianidad, etc.
3. participación
política de los ciudadanos en la elección de sus representantes, con
adecuados mecanismos de control de gestión, sea de los legisladores como de la
rama ejecutiva, sin olvidar el control del accionar de los jueces.
4. libertad de
expresión, no sólo por la falta de coacción afirmativa sino también asegurando
la posibilidad de acceso efectivo a los medios de prensa y las redes sociales.
5. practicar una
política activa de inclusión social, a través de programas que fomenten el
trabajo de los excluidos del mundo productivo, capacitándolos de modo rápido y
eficiente. Es interesante en este sentido, analizar y adaptar al presente
diversas experiencias de escuelas de artes y oficios debidas a iniciativas
privadas como las de Don Bosco en Italia y la Argentina y las escuelas
O.R.T. iniciadas por la comunidad judía en la Rusia zarista y presentes hoy en más de 60
países.
6. políticas
activas de igualdad de género.
III
El logro de estos objetivos no puede ser declamatorio
sino efectivo. Si analizamos la experiencia de los gobiernos populares de la
primera década del siglo XXI en América Latina, observamos que la realidad
efectiva distaba mucho de los postulados declamados, tanto en términos de
inclusión social como en cuanto a los parámetros económicos.
Es decir, faltó adicionar a estos postulados una
eficiente gestión de los negocios públicos, una instrumentación concreta de los
propósitos generales, sea a través de la normativa (leyes, decretos,
resoluciones, etc.) como de la gestión ejecutiva propiamente dicha y de los
mecanismos de control. Esto permitió a la derecha desandar el valioso camino
recorrido con cierta facilidad .
IV
La gestión de los servidores públicos debe reunir varias
características para que su accionar sea eficiente. Entre ellas, se puntualizan
algunas que – entiendo – son fundamentales, tal como ha quedado demostrado en
la circunstancia presente del COVID 19:
1. el funcionario
ejecutivo debe conocer la materia sobre la que actúa. Quedó claro con la
pandemia que consultar a los expertos está dando resultados positivos. La
improvisación voluntarista de líderes como Donald Trump o Jair Bolsonaro ha
demostrado su fracaso. El consultar a los científicos está siendo, por suerte,
aceptado por todos los países aunque, desgraciadamente, en algunos casos,
tardíamente, con el consiguiente costo de vidas humanas.
2. los funcionarios y
servidores públicos, en todos los niveles, deben tener un compromiso emocional
con su tarea y con las personas a las que está dirigida. Una actitud
burocrática y distante raramente llega a buenos resultados. El servidor público
debe tener pasión por lo que hace. En esta circunstancia dramática se han visto
actitudes de servicio encomiables, por parte de personas que están arriesgando
incluso su vida. En circunstancias normales, esto no siempre es cierto. Es
bastante común observar a prestadores de servicios, públicos o privados que,
por bajo que sea su nivel, creen que deben hacer sentir a los usuarios su
poder, con el propósito inconsciente de humillarlos. Esto es observable en
algunos policías, guardas de trenes, dependientes de oficinas públicas, etc. No
es siempre así, pero lamentablemente, un atavismo autoritario que nos llega
desde épocas coloniales flamea sobre nuestra sociedad. Cuanto más insegura de
su valía sea la persona, mayor es su tendencia al autoritarismo. En este sentido, es
maravillosa la enseñanza de vida que está dando el Papa Francisco, que predica
con la palabra y el ejemplo, con una actitud misericordiosa,
tratando de comprender y ayudar al semejante, desde una posición humilde
y no altisonante, muy bien graficada en el habitual pedido final de todas sus
alocuciones: “recen por mí”.
3. el servidor público
no puede “vivir entre algodones”, encerrado entre cuatro paredes, sin
conocer la calle y las particularidades de cada barrio, de cada sector social,
de cada tipo de persona con los que le toca interactuar. Un porcentaje de sana
viveza criolla que no se aprende en las escuelas sino en el trato diario, es
indispensable. Un ejemplo – negativo – de esta necesidad lo constituye la gran
proliferación de conocimientos informáticos requeridos hoy en día para acceder
a programas de gobierno, bancarios, etc. Este avance tecnológico muy positivo
no puede dejar afuera a personas que no tienen acceso a esos medios, sea en el
terreno material o cognoscitivo. Por ejemplo, requerir el acceso a Internet
para obtener la asignación universal por hijo, constituye para muchas personas
un obstáculo prácticamente insuperable, a menos que alguien con el espíritu
misericorde arriba mencionado los ayude.
V
Una instrumentación eficiente de estos postulados
requiere, además, de una aceitada interacción de los diversos círculos que
deberían intervenir las decisiones públicas, según el siguiente esquema:
1. el Estado
debería contar con un cuerpo profesional, formado en sus materias específicas.
A tal fin sería muy interesante estudiar experiencias valiosas de países con
administraciones gubernamentales eficientes, tal como la francesa, que hace
años tiene estructuras de formación de agentes gubernamentales como la célebre
École National de l’Administration (ENA). Nuestro presidente Alberto Fernández,
en su discurso inaugural, propició una iniciativa en este sentido, que sería
muy bienvenida.
2. este cuerpo
profesional deberá responder fielmente a las directivas del poder político,
tanto en el nivel ejecutivo como el legislativo, ya que son sus integrantes
elegidos por el voto popular quienes fijan, conforme a su programa de gobierno,
los objetivos a alcanzar. Le tocará al servicio estatal, a la “burocracia” o
“administración pública”, el llevar estas pautas programáticas a buen puerto,
de modo que no se conviertan en meros postulados voluntaristas.
3. a su vez, convendrá
que ambos niveles, el político y el burocrático, tengan una fluida relación con
los expertos, sean estos del sector universitario, de institutos de
investigación (por ejemplo, CONICET, IBIOBA, CNEA, CONAE, INVAP, ARSAT)
fundaciones privadas o creadas a partir de convenios de cooperación
internacional, empresas tecnológicas, etc. Esta interacción ha demostrado su
eficiencia en el manejo de la crisis del COVID 19, en el que están cooperando
los gobiernos federal, provinciales y municipales con universidades y otras
instituciones públicas y privadas.
Este círculo virtuoso de comunicación debería ser un
camino a profundizar en el futuro.
* Victorio Taccetti fue vicecanciller,
embajador en Italia, Alemania y la
OEA.
(*) El cohete a la luna, 26/4/020.

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