A rezar por el yerro de Alberto Kornblihtt
LOS
MUERTOS Y LA CUARENTENA
(*)
El 27
de julio pasado
Es
decir, desde el 17 de mayo, cada 24 días se había duplicado el número de
muertes acumuladas. La duración del intervalo de duplicación estaba clavada en
24 días y poco importaba lo que se había hecho a nivel de aislamiento o
cuarentena, ese número no había cambiado.
Inmediatamente
calculé que si todo seguía igual, es decir si el virus no se apagaba por arte
de magia o el gobierno no tomaba medidas de circulación y aislamiento más
restrictivas, 24 días posteriores al 27 de julio, es decir, el 21 de agosto,
deberíamos llegar a 6.000 muertos acumulados. Por eso me propuse escribir este
artículo el 21 de agosto, pero me equivoqué.
El 18
de agosto, 3 días antes del 21, sobrepasamos los 6.000 muertos. Y si no se
toman medidas más estrictas y la duplicación de muertes acumuladas empieza a
ocurrir cada 21 días, el 13 de septiembre habrá 12.000 muertos acumulados; el 5
de octubre, 24.000; el 27 de octubre, 48.000, el 18 de noviembre, 96.000; el 10
de diciembre, 182.000, y para Navidad unos 364.000 muertos acumulados, número
mayor al de muertos anuales de
Por
supuesto que querría equivocarme y no me molestaría en absoluto que se enojaran
conmigo y me acusaran de infundir miedo si esto no ocurre, aprovechando para
denostar a la ciencia y a los científicos. Porque si no ocurre, cualquiera sea
la causa, se habrán salvado miles de vidas. Si no ocurre porque efectivamente
se estuvieran apagando las infecciones y los efectos en muertes se vieran 20
días después, celebraríamos todos, creo; pero no lo sabemos con certeza como
para aventurar predicciones como las de un pico que nunca se produjo.
No
estoy analizando números de infectados, positivos, recuperados o asintomáticos,
ni camas de unidades de terapia intensiva o de personal de salud especializado en
esta. Estoy contando muertos y este análisis de la progresión de su número
podría haberlo hecho en el siglo XIX, cuando no había ensayos de PCR ni
serológicos. Tanto entonces como ahora, era y es difícil ocultar a los muertos
y sus números hablan por sí mismos. Tanto entonces como ahora, en ausencia de
una vacuna o de un fármaco específico contra este y otros virus, el
distanciamiento y el aislamiento eran y son las herramientas más poderosas y
efectivas para frenar la infección y las muertes.
Paradójicamente
los anticuarentena, defensores de libertades individuales a costa del prójimo,
han logrado convencer a una parte de la sociedad de que estamos en cuarentena,
cuando en realidad no lo estamos, y que hay que abrir muchas más actividades de
las que ya están abiertas. Lógicamente el gobierno no es inmune a este discurso
que taladran, sin fundamentos científicos sólidos, los medios de difusión
libertarios de mercado. Sin duda los números podrían ser al día de hoy peores,
y si no lo son, es porque en abril hubo una cuarentena en serio. Esto hizo que
la progresión de mayo partiera de 375 muertos y no de más.
El
hecho de que todavía se controle el transporte público y no haya clases en los
lugares del país en que circula el virus habrá contribuido a que el tiempo de
duplicación de muertos no haya sido menor a 21-24 días. Pero lo contraintuitivo
de las progresiones geométricas es que uno ve sus consecuencias cuando los
números absolutos son grandes. En efecto, el doble de 2 es 4 y nadie se inmuta
si en 21 días se pasa de
En
virtud de lo expuesto lo mío es un llamamiento. La o las vacunas estarán
disponibles en la primera mitad de 2021. Hasta ese entonces tenemos que llegar
evitando la mayor cantidad de muertes por Covid-19 posibles. ¿Cómo?
Con
ciclos de apertura y cierre intermitentes, pero cierre en serio, no ficticio.
Por supuesto la no saturación de las camas de terapia intensiva y de su
personal son importantes, pero no basta. Es condición necesaria mas no
suficiente. Si hubiera un exceso de camas y personal, los muertos se seguirían
acumulando porque son los que no salen vivos de terapia. Debemos frenar la
infección. Ojalá se frenara sola sin haber llegado a una inmunidad de rebaño
difícil de concebir con menos del 20% de infectados, pero no lo estamos viendo
ni viviendo.
Hoy
tenemos más infectados acumulados que los que tuvo Italia, y en una época,
confesémoslo, nos burlábamos de ellos, con un concepto algo redundante llamado orgullo
argentino.
Quizás
el gobierno debe reflexionar que, de todos modos, la oposición ya le está
endilgando el costo político de una cuarentena que ni siquiera existe, por lo
que sería mejor establecerla intermitentemente para que esa oposición irresponsable
no pase a endilgarle los muertos.
Agradezco al Dr. Jorge Aliaga la lectura
crítica del texto.
*
Alberto Kornblihtt es profesor Titular FCEN-UBA e Investigador Superior del
Conicet.
(*) El cohete a la luna, 30/8/020
Comentario
Hernán Andrés Kruse
31/8/020
En su tremendo artículo el doctor Alberto
Kornblihtt expresa:
“Es decir,
desde el 17 de mayo, cada 24 días se había duplicado el número de muertes
acumuladas. La duración del intervalo de duplicación estaba clavada en 24 días
y poco importaba lo que se había hecho a nivel de aislamiento o cuarentena, ese
número no había cambiado. Inmediatamente calculé que si todo seguía igual, es
decir si el virus no se apagaba por arte de magia o el gobierno no tomaba
medidas de circulación y aislamiento más restrictivas, 24 días posteriores al
27 de julio, es decir, el 21 de agosto, deberíamos llegar a 6.000 muertos
acumulados. Por eso me propuse escribir este artículo el 21 de agosto, pero me
equivoqué. El 18 de agosto, 3 días antes del 21, sobrepasamos los 6.000
muertos. Y si no se toman medidas más estrictas y la duplicación de muertes
acumuladas empieza a ocurrir cada 21 días, el 13 de septiembre habrá 12.000
muertos acumulados; el 5 de octubre, 24.000; el 27 de octubre, 48.000, el 18 de
noviembre, 96.000; el 10 de diciembre, 182.000, y para Navidad unos 364.000
muertos acumulados, número mayor al de muertos anuales de
Confieso
que se me heló la sangre al leer estas estadísticas. El sólo hecho de que en
Navidad los muertos por el Covid-19 podrían llegar a ascender a 364 mil es algo
sencillamente aterrador, dantesco. Quiera Dios que el doctor Kornblihtt yerre
en sus cálculos. Lo deseo fervientemente. Pero, a pesar de no ser médico y
estadístico, el sentido común me señala que el número de muertos asciende sin
parar. Hoy, lunes 31 de agosto, antes del mediodía el número de fallecidos
asciende a 8500, en números redondos. Creo que de aquí en adelante la única
manera de hacer frente al bicho hasta que aparezca la vacuna, es la
responsabilidad individual. Como un alto porcentaje de argentinos y argentinas
es total y absolutamente irresponsable, las escalofriantes estadísticas
brindadas por el doctor Kornblihtt lejos están de ser el fruto de su
imaginación.
A
continuación me tomo el atrevimiento de transcribir un artículo de la enfermera
Nancy Álvarez Castaño (Universidad Católica de Manizales) titulado “¿Cómo
debemos protegernos?” (publicado por Admin en mayo 6, 2020).
INTRODUCCION
Ahora el
mundo se enfrenta a un reto sin precedentes para contener la propagación del
nuevo coronavirus COVID-19 y reducir al máximo la pérdida de vidas. Todas las
acciones para contener la propagación del virus nos han llevado a un cambio
completo en las actividades de la vida diaria y la dinámica familiar y social. Las
semanas que han corrido desde la declaratoria de la emergencia en el País, han
implicado además del cambio de dinámicas, el compromiso de todos los habitantes
para la contención y mitigación del virus que finalmente nos lleva a superar la
pandemia. Este esfuerzo colectivo implica un compromiso individual, traducido
en la aplicación de todas las recomendaciones expresas a través de los
documentos normativos y la responsabilidad ciudadana convertida en el
autocuidado de todos y cada uno.
RESPONSABILIDADES
INDIVIDUALES EN TIEMPO DE PANDEMIA
El
ministerio de salud y de protección y social, como ente rector de la salud de
los colombianos, permanentemente expide normativas encaminadas a orientar a la
población en general sobre las actividades que pueden o no realizarse en el
marco de
Estas medidas tan sencillas es necesario
llevarlas al pie de la letra, de lo contrario la responsabilidad individual se
torna colectiva, en el sentido de que al no cumplir, la expansión del virus se
torna más grave y el problema se vuelve colectivo. Colectivo porque afecta no
solo el núcleo familiar, el barrio, la comunidad, la ciudad entera. Con los
subsiguientes problemas: dificultades en el acceso a los servicios de salud
destinados para todos, y los cuales se reservan para atender los enfermos de
covid-19 por ser una condición de salud extremadamente contagiosa y que trae
consigo complicaciones graves que desbordan todos los espacios físicos,
materiales e insumos de
RESPONSABILIDADES COLECTIVAS
En cuanto
a las Empresas que están laborando actualmente, pensando en mantener parte de
la economía, y evitar caos y procurar en lo posible algunas de las actividades
normales de los ciudadanos, se dan varias recomendaciones desde los ministerios
que los regulan, como el Ministerio del trabajo y el Ministerio de transporte
respetivamente; en cuanto a: Realizar pausas activas cada dos horas para el
lavado de manos de los empleados. Poner a disposición de los colaboradores
alcohol en gel. Implementar y mantener puntos de hidratación que permitan a los
colaboradores hidratarse permanentemente. Divulgar y comunicar sobre las
medidas preventivas a los empleados. En caso de enfermedad de un colaborador,
emitir la instrucción de permanecer en casa. A toda persona mayor de 60 años,
gestante, inmunosuprimida o perteneciente a una franja de población de alto
riesgo, se le deberá facilitar el trabajo en casa. Incrementar la frecuencia de
las rutinas de limpieza diaria de áreas comunes (baños, cafetería, zonas de
descanso), escritorios, equipos de cómputo. Evitar las reuniones presenciales
en las Instituciones. En Industrias de servicios respetar los horarios para los
supermercados y los domicilios. Disponer adecuadamente las basuras, limitar la
entrada de personas, reorganizar los tunos para evitar aglomeraciones. En el
viaje de casa a la empresa se debe tener en cuenta: Realizar actividades de
limpieza con desinfectantes o alcohol al 70% o hipoclorito en los buses y
vehículos. Retirar de los buses y vehículos todos los adornos (muñecos, gomas,
etc.). Ubicar el pasajero por puesto evitando el sobrecupo, para ello se
sugiere permitir una persona por fila ubicándose en zigzag. Todos deben usar
mascarilla (tapabocas convencional). Todos los conductores y operadores deben
usar guantes. Al llegar al hogar se recomienda: quitarse los zapatos y lavar la
suela con algún agente desinfectante. Antes de tener contacto con los miembros
de la familia, cambiarse de ropa y evitar saludarlos con beso, abrazo y darles
la mano, mantener separada la ropa de trabajo de las prendas personales y
bañarse con abundante agua y jabón. Estas responsabilidades colectivas no solo
son de las Instituciones o Empresas, son también individuales. El aporte de
cada persona es fundamental para el objetivo común. Así como la empresa debe
responder para el cuidado de los empleados, así mismo son los deberes del
empleado para con su empresa. Es necesario considerar que los esfuerzos colectivos
no se logran sin la responsabilidad individual.
RESPONSABILIDADES
DEL PROFESIONAL DE ENFERMERIA
Todo
profesional de enfermería debe estar preparado para abordar una pandemia;
implica no dejar de lado las situaciones de emergencia, los derechos humanos e individuales
y el beneficio del interés público. De tal manera que toda acción que se tome
sea equitativa, no discriminatoria y responda a un juicio de valor consciente,
una decisión moral y la ética personal y profesional. Es importante que exista
equilibrio entre el cuidado integral que la enfermera entregue al paciente, y
el cuidado personal de la enfermera; apoyados en el principio de seguridad.
Para que no entren en choque. Se presenta cuando la enfermera no tiene los
medios de protección o son insuficientes. ¿Como pedirle a una persona que
arriesgue su condición de vida por otra? Este aspecto es el más factible
actualmente para entrar en un dilema ético, en beneficio del paciente o en
beneficio propio. En este sentido se presenta otro dilema: si la enfermera no
presta los cuidados, está incumpliendo el código deontológico, pero si los
presta en condiciones de escasez de recursos, y se deriva para el paciente un
evento adverso, se expone a una demanda ya sea por negligencia o mala práctica.
¿Como puede responder a esto la enfermera? Viene otro aspecto, aplicar la
calidad en la atención como garante de seguridad para el paciente, pero ahora
se observa un aspecto de cantidad en la atención de salud, será posible que los
dos aspectos vayan de la mano, por las condiciones del contexto; es necesario
revisar cómo se entrega dicha atención. Todos los días se ven expuestos a
priorizar ciertas acciones o a tomar decisiones para beneficiar a unos y dejar
en espera a otros.
Otro dilema ético al tratar de ofertar lo que
se tiene versus la demanda; entonces es necesario, apalancarse en el equipo de
trabajo, tomar decisiones conjuntas y aplicables a la normatividad vigente para
definir como se atiende a la persona que lo requiere. ¿Y será esta la respuesta
para estos dilemas? Según un informe de

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