Un informe esclarecedor
EL
PROBLEMA DE LOS DATOS (*)
La más importante
está relacionada con la adaptación de los sistemas de salud. Pero también la
pandemia requiere de los Estados un sistema logístico y de articulación de
información que conecte a cada establecimiento de salud público y privado del
país y cada laboratorio de testeo para centralizar la información esencial de
casos positivos y fallecimientos para poder realizar un seguimiento que permita
evaluar, en tiempo real, la situación en todo el país y poder así proponer y
tomar decisiones en cada contexto específico.
Hace unos días, un
sector de la prensa se quejó del atraso en la carga de algunos datos. Es un
problema logístico que afectó a la mayoría de los Estados del mundo que
debieron construir, de manera urgente, sistemas de información en tiempo real y
que, en territorios tan grandes como nuestro país, requirió de una
infraestructura especial para facilitar los relevamientos de este tipo.
Así la mayoría de
los Estados pudieron contabilizar, por ejemplo, la cantidad de fallecidos
centralizando la información de los establecimientos sanitarios. Pero hubo
dificultades para relevar los fallecidos fuera de ellos. Ello obligó a los
gobiernos a buscar formas alternativas de relevamiento que le permitieran, ,
por ejemplo, establecer el número de personas fallecidas en establecimientos
geriátricos.
En muchos países se
fueron agregando a los datos oficiales, los números de fallecidos que, sin testeos,
se estableció metodológicamente que serían considerados fallecidos por Covid en
los establecimientos geriátricos. Sucedió en Francia, Gran Bretaña, Países
Bajos, Bélgica, China y en América así lo reflejaron los medios cuando se hizo
en Nueva York, Chile y Perú.
Estas situaciones
que debieron afrontar cada uno de los países pusieron en cuestión la forma de
contabilizar casos y fallecidos y se convirtió en un tema de debate y disputa.
Así lo mostraron distintos medios del mundo.
Esta cuestión hizo
más difícil establecer comparaciones, porque con lo único que contamos es con
los datos provistos precisamente por los Estados.
Por eso, en esta
nota intentaremos acercarnos a la cuestión de la fiabilidad de los datos
oficiales y a partir de ello, poder tener en cuenta algunas consideraciones a
la hora de comparar.
1. ¿Se cuentan bien los casos positivos y
fallecidos?
Los dos datos cuya
fiabilidad han sido mas cuestionados en algunos países son los más importantes:
el número de casos y el número de fallecidos.
A partir de ambos se
elabora un dato esencial de la pandemia que es la tasa de letalidad. La tasa de
letalidad es el porcentaje de fallecidos sobre el total de infectados. Si los
datos sobre los fallecidos y los infectados son cuestionables esta tasa será un
dato poco fiable.
Empezaremos por acá.
El promedio mundial
es, al 28 de agosto, de 3,7%. Esto significa que de cada 1.000 infectados
(informados) se han informado 37 fallecidos.
Pero los datos son
muy variables si miramos algunos casos de manera particular, especialmente de
Europa.
Veamos las distintas
tasas de letalidad en Europa y América.
Europa: Tasa de
letalidad Italia 13,6 % Reino Unido 12,6 % Bélgica 12,2 % Hungría 11,8 %
Francia 10,8 % Países Bajos 9 % España 7,1 % Suecia 6,7 % Irlanda 6,3 % Suiza 5
% Alemania 3,9%
América del Norte:
Tasa de letalidad México 10,8 % Canadá 7,2 % Estados Unidos 3,1 %
América del Sur:
Tasa de letalidad Ecuador 5,8 % Perú 4,6 % Bolivia 4,2 % Brasil 3,2 %
Colombia 3,2 % Uruguay 3 % Chile 2,7 % Argentina 2,1 % Paraguay 1,6 % Venezuela
0,8 %
Los resultados son
llamativos.
Todos los países
relevados de Europa y América del Norte y del Sur, con excepción de Paraguay y
Venezuela, tienen tasas más altas que
Es más, países como
Italia, Gran Bretaña, Bélgica, Francia, Países Bajos, España, Suecia e Irlanda
tienen una tasa de letalidad superior a todos los países de América Latina.
¿Esto tiene alguna
explicación?
Para empezar
podríamos plantear tres opciones sobre los datos de Europa:
– El número es muy
alto porque los sistemas de salud fueron colapsados y no pudieron atender a
todos sus infectados graves;
– El número es muy
alto su población tenía mas riesgos de fallecer debido a que tiene un mayor
promedio de edad;
– El número es muy
alto porque no pudieron contar todos los casos positivos, en virtud de la
emergencia sanitaria.
Cada una de estas
opciones tiene algo de cierto.
Aunque no podamos
cuantificar cuantas personas fallecieron por no poder acceder a los sistemas de
salud, según los medios hubo colapsos en algunos lugares en particular como el
norte de Italia o en algunas ciudades de España
Por otro lado
también es cierto, aunque hasta ahora tampoco es cuantificable, que la
población de mayores de 70 años es mucho mayor en Europa que en el resto del
mundo y que ello pudo elevar la tasa de letalidad en alguno países. Así lo
muestran estos dos gráficos.
Y también es cierto
que la pandemia tomó por sorpresa al continente, donde las medidas preventivas
y de limitación de la circulación llegaron muy tarde y que ante la emergencia
no se pudieron testear muchos casos que fueron positivos, especialmente los
asintomáticos, ya que debieron atender a los casos sintomáticos mas graves que
atestaban los hospitales.
Estas tres variables
podrían explicar porque en Gran Bretaña fallecieron 1 de cada 8 contagiados y
en Argentina 1 de cada 50, o que en Italia fallecieran casi 7 veces mas
infectados que en Argentina, o que en Alemania la tasa de fallecidos sea casi
del doble que la de nuestro país. Porque todo ello, además, presupone que en
todos estos países se cuenta con servicios de salud de calidad similares.
Por lo tanto, la
tasa de letalidad en muchos países europeos es un número que podemos poner en
cuestión. Y que nos obliga a analizar los dos datos a partir de los cuales se obtiene
esta tasa, el número de casos y el número de fallecidos, para ver si alguno de
ellos en estos países no es fiable. Para después poder buscar los motivos de
ello.
Los analizaremos
separadamente.
2. ¿Los casos positivos fueron más que los
informados?
Nuestra hipótesis
respecto a los casos es que están subcontados, especialmente en Europa, lo que
no exime que ello también pase en Sudamérica.
Veamos estos datos.
Comparemos las
listas de los 10 países del mundo con más casos positivos por habitante con la
de quienes tienen más fallecidos por habitante.
Países con más casos
por habitante 1. Chile 2. Peru 3. EE.UU. 4. Brasil 5. Oman 6. Israel 7.
Colombia 8. Sudáfrica 9. Singapur 10. Bolivia
Países con más
fallecidos por habitante 1. Bélgica 2. Perú 3. España 4. Reino Unido
5. Italia 6. Chile 7. Suecia 8. Estados Unidos 9. Brasil 10. Francia
Llama la atención
que entre los países con más casos por habitante se encuentren 5 países
sudamericanos y ninguno europeo que son precisamente los países con mas
fallecidos por habitante.
La hipótesis es que,
ante la emergencia de la pandemia, en Europa no se pudieron contabilizar la
mayoría de los casos positivos, a pesar de que influyeron las otras dos
variables que describimos (la alta edad de la población y el colapso localizado
de algunos sistemas salud)
Recordemos que la
pandemia se multiplicó y desarrolló en 6 semanas, de golpe y no hubo
posibilidades de testeos masivos. No contabilizar bien los casos positivos hizo
que la tasa de letalidad en Europa fuese mayor.
No parece creíble (y
eso no lo puedo probar porque es un acto de fe o un prejuicio) que en Italia
hayan fallecido 1 de cada 8 casos positivos (por más mayor de edad que sea la
población) y en Argentina 1 de cada 50.
¿Cómo puede ser que
Argentina con 370.000 casos tenga 8.200 fallecidos y Gran Bretaña con 340.000
casos positivos tenga 41.500? (Datos al 28/8.)
Las dos primeras
variables (colapso de los sistemas de salud y edad de la población) pudieron
haber influido, pero no tanto como para marcar tantas diferencias,
especialmente si tenemos en cuenta que nos estamos refiriendo a los países mas
desarrollados del mundo.
Ahora, si en Europa
los casos positivos no pudieron ser contados en su momento ¿Se puede construir
una cifra aproximada sobre cuántos pudieron ser los casos en estos países?
Les propongo un
ejercicio.
Si en Argentina la
tasa de letalidad es (hoy) 2,1% y creemos que esa es una tasa coherente,
consideremos que ese sea también el % de fallecidos en cada uno de los países
europeos. Con este ejercicio podremos saber cuántos casos positivos tuvieron si
estos países hubiesen tenido la misma tasa de letalidad que Argentina.
Pais Fallecidos /
Casos totales
(Probables casos
totales si los fallecidos fuesen el 2,1%) Gran Bretaña 41.477
330.368 1.975.000 Italia 35.463 263.949 1.689.000 Francia 30.544 253.587
1.454.000 España 28.996 430.599 1.380.000 Bélgica 7.159 83.030 341.000 Alemania
9.359 240.030 445.000 Países Bajos 6.218 68.264 296.000 Suecia 8.613 87.062
410.000
Si este ejercicio
matemático lo consideramos confiable, significa que:
– En Gran Bretaña,
Italia y Francia debieron tener alrededor de 6 veces más casos que los que
pudieron contabilizar.
– En Bélgica y los
Países Bajos hubieron 4 veces más casos.
– En España la cifra
de casos debería multiplicarse por 3 y
– En Alemania
debieron tener casi el doble de los casos contabilizados oficialmente.
Esto puede explicar
porque en los rankings de países con mas casos por habitante, los países
europeos no figuran en los primeros puestos, como si figuran en los de cantidad
de fallecidos por habitante (Por lo tanto, cuanto dentro de unos días los
medios informen que Argentina entró al top ten mundial de casos, debemos tener
en cuenta que se tratará de un dato que debemos tomar con estas precauciones.)
Una aclaración sobre
la metodología: haber tomado como ejemplo el 2,1% de letalidad de Argentina
también es un dato que debemos mirar con cuidado. Como sabemos nuestro país
tiene una baja tasa de test por habitante y por lo tanto los casos positivos
también se calcula que están subcontados. Pero si en Argentina calculamos que
los casos son muchos mas y no han sido detectados, eso determinará que la tasa
de letalidad sea inferior al 2,1% sobre el que hicimos el ejercicio matemático.
(Y con ello los resultados de este ejercicio mostrarían que en Europa hubo aún
mas casos sin contar.)
3. ¿Los fallecidos son más que los
informados?
Vamos ahora a
analizar la otra cifra de la ecuación: el número de fallecidos.
Para ello
recurriremos a un indicador que se denomina exceso de mortalidad, que
Según
Exceso de mortalidad
= número de fallecidos durante la crisis–(menos) número de fallecidos esperables en condiciones
normales
Este dato nos dará
una cifra de fallecidos que habría ocasionado la pandemia.
Debemos tener en
cuenta que no es tampoco un dato completamente fiable. Porque el exceso de
fallecidos se puede deber no sólo a la pandemia, sino a otras enfermedades
evitables que no fueron tratadas en virtud de la pandemia o porque las
instituciones sanitarias estaban colapsadas.
Y asimismo
deberíamos saber que el número de fallecidos esperables en condiciones normales
incluyen los fallecidos por gripes y neumonías por otros virus (influenza entre
otros) y por accidentes de tránsito, los que, en los países en los que se
limitó la circulación y se tomaron medidas de distanciamiento, no sucedieron.
En este trabajo
exponemos los datos informados por un relevamiento estadístico del New York
Times publicado el 20 de agosto, que compara los fallecidos durante la pandemia
con el promedio de fallecidos en el mismo período de tiempo de los últimos
cinco años. Aquí podemos ver las variación de las líneas durante la pandemia en
algunos países europeos.
¿Cuánto fue el
exceso de fallecidos?
De acuerdo a este
relevamiento, los países europeos que mas fallecidos en exceso tuvieron:
Pais % de fallecidos
en exceso España 28% Gran Bretaña 24% Italia 22% Bélgica 18% Suecia 17%
Países Bajos 13% Francia 10% Portugal 7% Finlandia 4% Suiza 3% Austria 3%
Dinamarca 0% Noruega 0% Alemania 0%
Como se puede
observar en el gráfico, los excesos de fallecidos son altos en España, Gran
Bretaña, Italia, Bélgica y Suecia, mas moderados en los Países Bajos, Francia y
Portugal y casi inexistentes en Alemania, Noruega y Dinamarca.
Eso no significa que
en estos últimos no haya habido fallecidos por Covid, sino que estos no
superaron las muertes esperables, es decir que se mantuvo el número de
fallecidos que se había previsto (en otras palabras, que se previeron
fallecidos por otros motivos que por distintos motivos no sucedieron).
Ahora, bien, este
dato nos muestra cuántos fallecidos hubo en “exceso”. Pero debemos compararlo
con los fallecidos por Covid oficialmente informados por los gobiernos.
Y aquí empieza el
problema del subconteo. Porque vamos a encontrar países que tienen menos
fallecidos por Covid que el exceso de fallecidos.
Veamos los casos
europeos en los que se han encontrado diferencias entre el exceso de fallecidos
y los fallecidos informados por Covid.
Pais Fecha del dato
Exceso de fallecidos / Fallecidos por Covid / Diferencia España 9/8 46.800
28.576 18.200 Italia 30/6 43.700 34.747 9.000 Gran Bretaña 7/8 61.700 56.357
5.300 Países Bajos 28/7 7.900 6.146 1.800 Portugal 19/7 3.000 1.689 1.300
Finlandia 19/7 700 328 300 Austria 2/8 1.100 718 300 Suecia 2/8 5.900 5.759 200
Podemos ver que,
según el trabajo publicado por el New York Times, en los 14 países europeos que
analiza (en el último cuadro no incluimos los 6 países restantes, porque en
ellos no hay diferencias), hay 36.400 casos de fallecidos en exceso que no
fueron contabilizados por Covid o que han fallecido por otros motivos. Sin
embargo, prejuzgamos, debieran tener alguna relación directa con la pandemia.
Hasta acá, pudimos
mostrar cómo en Europa la emergencia de la pandemia ha puesto en serias
dificultades a algunos países para contar fallecidos. Y con ello podemos ver
que la cifra de fallecidos informados por los Estados, en algunos casos, no es
una cifra fiable.
En España y Portugal
faltarían sumar mas del 60% de casos a los fallecidos por Covid, en Finlandia
un 90%, en Austria un 40%, en Italia y los Países Bajos un 25%, en Gran Bretaña
casi un 10%.
Ahora bien, ¿es muy
distinta la situación en América?
La nota del New York
Times se refiere a 207.000 son las muertes en exceso que no fueron
contabilizadas por Covid y la mayoría son en el continente americano.
El país con más
fallecidos en esta condición es Estados Unidos: hasta el 1 de agosto, el exceso
de fallecidos fue del 18%, lo que significó 213.500 fallecidos mas que el
promedio de los últimos 5 años. De ellas se han contabilizado como fallecidas
por Covid solo 154.917. Lo que hace que haya una diferencia de 58.600 personas
fallecidas en exceso que no han sido reportadas como Covid. Es decir que
faltarían sumar casi el 40% de casos al total de fallecidos. La pandemia, como
vemos, afectó hasta a los Estados que creemos mas preparados para afrontarla y
a sus estructuras administrativas que no estaban preparadas para contar tantos
fallecidos en tiempo real.
¿Y en América
Latina?
Lo que nos llama la
atención de los datos obtenidos por el diario, que no incluye datos de
Argentina, es que en algunos países de América Latina el % de exceso de
fallecidos es muy alto.
Veamos la lista:
Pais % de fallecidos
en exceso Perú 134% Mexico (ciudad) 97% Ecuador 93% Bolivia 84% Chile 22%
Brasil 17%
Indudablemente la
pandemia afectó más a algunos países latinoamericanos y podemos aventurar que
tiene una relación directa con los sistemas de salud. El país europeo con mayor
exceso de fallecidos fue España con el 28 %. En América Latina, en cambio,
tenemos algunas cifras que son muy superiores que rondan el 100%.
Los datos de Perú,
México DF, Ecuador y Bolivia son terribles. Allí han fallecido en el menor de
los casos casi el doble de personas que en años anteriores.
Pero siguiendo con
nuestro análisis para saber si los fallecidos informados es un número
confiable, debemos averiguar cuántos de estos fallecidos en exceso en América
Latina fueron contabilizados como fallecidos por Covid.
Y los datos también
son duros. Veamos este cuadro:
Pais Fecha del dato
Exceso de fallecidos / Fallecidos por Covid / Diferencia Peru 30/7 57.900
10.021 38.900 Ecuador 30/7 28.100 5.702 22.400 México DF 2/8 28.100 8.993
19.100 Bolivia 30/7 15.500 2.894 12.600 Brasil 11/7 74.400 71.469 3.200 Chile
26/7 10.100 9.436 600
En Perú, Ecuador y
Bolivia alrededor del 25% de los fallecidos en exceso fueron contabilizados
como fallecidos por Covid. Es decir que se calcula que hubo tres veces mas
fallecidos que los informados oficialmente. El subconteo de fallecidos es
realmente aterrador. Y se debe seguramente a motivos muy distintos de los que
lo originaron en Europa.
Mientras que en
Europa estuvo directamente relacionado con los fallecidos en geriátricos
durante el corto período de tiempo en el que la pandemia se desarrolló y que,
en algunos casos localizados, hizo colapsar los sistemas de salud, los datos de
América Latina muestran que en algunos países el problema es estructural: al no
tratarse de una población avejentada como la europea, es indudable que las
capacidades estatales se vieron totalmente superadas: las instituciones de
salud se vieron colapsadas rápidamente y el Estado no tuvo, ni tiene, la
capacidad logística y administrativa para poder contar a los fallecidos. Las
consecuencias de la pandemia son peores, de acuerdo a estos datos, en países en
los que las capacidades e infraestructura estatal es limitada.
Los casos de Brasil
y Chile muestran en cambio que el Estado ha podido contar los fallecidos de
manera relativamente correcta (aunque tuvieron que realizar reajustes durante
la pandemia).
Pese a no tener
datos sobre los excesos de fallecidos en nuestro país, nada nos hace prever
que, hasta ahora, estemos mas cerca de los casos de Perú, Bolivia y Ecuador que
de los de Brasil y Chile. El sistema de salud argentino no está saturado aún y
no hay noticias respecto al subconteo de fallecidos.
Esto puede estar
relacionado con el sistema de salud argentino que, comparativamente, es uno de
los mejores en infraestructura del continente, teniendo en cuenta estos datos
respecto a la cantidad de médicos y a las camas por habitante según lo
informaron en 2016 y 2018 respectivamente, distintos organismos internacionales
como
4. En busca de algún dato más certero
En este trabajo
analizamos los datos oficiales de casos y fallecidos y pusimos en
cuestionamiento la fiabilidad de los mismos.
Como pudimos
mostrar, el número de casos especialmente en Europa no es fiable, ya que no
pudieron ser contabilizados bien en virtud de la emergencia y el desarrollo de
la pandemia en pocas semanas, lo que saturó la capacidad del sistema de salud
de testear e incluso de contar fallecidos. No hay dudas de que en los países
con mayor cantidad de fallecidos por habitantes el número de casos positivos
fue mayor.
No puede
considerarse fiable que, mientras que la tasa de letalidad en el mundo es de
3,7%, en muchos países desarrollados de Europa haya superado el 10%.
Indudablemente los casos positivos fueron muchos mas de los que pudieron
informar.
Respecto al número
de fallecidos, los datos no son certeros en algunos casos, tanto del continente
europeo y especialmente en los países mas pobres de Sudamérica, en virtud de
comparar los fallecidos de este año con el promedio de fallecidos durante los
últimos 5 años. Los porcentajes de subconteo son altos en Europa y Estados
Unidos, aunque en porcentajes menores a los de los países más pobres de
Sudamérica.
En síntesis, nos
encontramos con que en algunos países las cifras de casos y de fallecidos no
son confiables y por lo tanto la tasa de letalidad se convierte en un dato poco
fiable.
¿Se puede calcular
una tasa de letalidad creíble?
Existe un análisis
que realizaron unos especialistas que, publicada en la pagina web de
ourworldindata.com, busca construir una tasa de letalidad fiable.
Tomaron en cuenta
los datos de casos y fallecidos de Nueva York, a los que le sumaron los
análisis serológicos posteriores que hizo el gobierno (que establecieron que
los contagiados fueron 10 veces mas) y otros estudios y datos respecto al
exceso de fallecidos y establecieron una cifra de infectados y fallecidos que
consideran cercana a lo real y que les permite afirmar que una tasa confiable
de letalidad es la de: 1,34%
El informe no aclara
que, al ser un dato obtenido en base a los casos sucedidos en Nueva York, se
trataría de una tasa de letalidad que podría considerarse confiable para analizar
conglomerados urbanos similares.
El mismo estudio
calcula que la tasa de mortalidad en toda la población es de: 0,28%
Y calcula que la
tasa de mortalidad para la población menor a los 65 años es de: 0,09%
¿Qué podemos
concluir de estos datos?
Que pese a las
dificultades para contabilizar casos y fallecidos, aún podemos ver, en cada
contexto, qué se puede comparar.
Es decir, conociendo
estos datos es posible comparar Chile con Brasil o con los Países Bajos. Pero
no tiene mucho sentido comparar los índices de letalidad de Bolivia con el de
Alemania o los de Chile o Argentina con los Gran Bretaña o España.
De allí que la tasa
de letalidad, como mostramos a principio del trabajo, sea un dato que debemos
contextualizar para permitirnos comparar con cierto grado de certeza.
Es por ello que, por
último, teniendo en cuenta la tasa que se elaboró para Nueva York, haremos un
nuevo y breve ejercicio matemático similar al que realizamos antes:
Si la tasa de
letalidad en Nueva York fue del 1,34% y la aplicáramos al AMBA, considerando
como fiable el número de 7.000 fallecidos en dicha región, podríamos suponer
que hasta ahora hubieron alrededor de 520.000 casos, un 60% más del total de
casos informados.
Pese a que esta
cifra puede sorprender, debemos tener en cuenta que el ejercicio matemático
anterior en el que aplicamos el porcentaje de letalidad de Argentina (2,1%) a
los países europeos encontramos que allí los posibles casos no contados eran
hasta 6 veces mayores a los datos informados oficialmente. Y si aplicáramos
este porcentaje propuesto de 1,34%, el subconteo de casos en algunos países
europeos sería mucho mayor aún.
El otro dato que
podríamos obtener de los porcentajes establecidos para Nueva York es que allí
falleció el 0,28% del total de la población. Si aplicáramos ese número al AMBA
(calculando que aquí vivimos 15 millones de personas) deberíamos prever que los
fallecidos deberían ser alrededor de 42.000. Hoy esa cifra no llega a 7.000 y
debemos trabajar para que esa cifra no llegue al porcentaje de fallecidos en
Nueva York. Es a partir de ese número (42.000) que podremos evaluar los
resultados de las políticas públicas puestas en marcha por los Estados nacional
y provincial respecto a la cuarentena, las limitaciones para circular y las
sugerencias de distanciamiento.
En síntesis, estamos
indudablemente ante una situación compleja y debemos tomar ciertos recaudos si
queremos realizar comparaciones en base a los datos oficiales informados. Y
seguir buscando la manera de obtener datos más confiables a partir de las
experiencias de otros países. Sin olvidar que, muchas de las diferencias
respecto a las consecuencias de la pandemia no están en los números, sino que
están relacionadas con los factores geográficos, territoriales, políticos,
económicos y socioculturales de cada país, elementos que nos podrán ayudar a
analizar particularidades específicas de la pandemia en cada país.
Pero ese tema merece
otra nota.
* Politólogo / Maestrando en Sociología de la Cultura
(*) El cohete a la luna, 30/8/020

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