El enfoque de Ernesto Tenembaum
La necesidad imperiosa de que el
Gobierno recupere la cordura (*)
El jueves por la tarde, durante el velorio de Diego Armando
Maradona,
En pocas horas, se pudieron ver:
-Las dificultades serias del Presidente para imponer su autoridad.
-La mala relación entre el Presidente y
-La connivencia de distintos sectores del poder político con las barras
bravas que, en su mayoría, están vinculadas al narcotráfico.
-La incapacidad para pensar y coordinar seriamente un operativo en el
cual estaba en juego la vida de miles de personas.
-Los serios problemas operativos de las fuerzas de seguridad, de
distritos oficialistas y opositores.
-El cinismo de dos ministros y un secretario de Estado que, en medio
del desmadre, solo atinaron a gritar “Larreta, Larreta”.
-La doble vara de la dirigencia kirchnerista cuando aplica el término
“represión”.
-La irresponsabilidad de un gobierno que promovió y avaló conductas
contagiosas que reprochó durante meses.
Es muy difícil, en este contexto, no unir la línea de puntos,
proyectarla hacia el futuro y ser invadido por un sentimiento de profunda
tristeza e incertidumbre: un Estado que no puede garantizar la
tranquilidad en una ceremonia tan sencilla es, evidentemente, un Estado
fallido.
Los gobiernos de todo el mundo, casi a diario, se enfrentan a un
sinnúmero de dilemas. De eso se trata gran parte de la tarea de gobernar. El
miércoles pasado uno nuevo le apareció al argentino. Diego Armando Maradona
había muerto. El país estaba conmovido. El Gobierno acordó con un sector de la
familia del astro que el homenaje se hiciera en
En ese contexto, el Gobierno tenía dos opciones. Evitar ese
esquema, dispuesto por otros y proponer una alternativa: que la gente
saludara al ídolo mientras el cortejo fúnebre lo trasladaba, por ejemplo. Eso
hubiera evitado aglomeraciones y contagios, y permitido que lo saludara todo
aquel que quisiera. O podía haber aceptado ese esquema, como lo hizo, pero
entendiendo que eso suponía un desafío muy delicado: lograr que la
gente entendiera que no todos los asistentes entrarían a
Decidió lo segundo. Las cosas no pudieron salir peor. Primero,
Apenas se enteró de eso, el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de
Pedro, le reclarmó a Rodríguez Larreta que “pare esta locura”…¡¡¡por Twitter!!!
Fue la primera vez en el día en que el Gobierno, en lugar de hacerse cargo de
su responsabilidad, culparía a otros. Después, ese recurso se usaría hasta al
hartazgo: que fue Dalma Maradona la que impuso el límite del tiempo,
que fue la familia Maradona la que dejó entrar a
Mientras “Wado” de Pedro se distraía en las redes, su
propia policía empezó a disparar gases lacrimógenos contra otro sector de los
asistentes. Eso ocurrió cerca de
las cuatro de la tarde. Un rato antes, las puertas de
Luego, pasó lo que se sabe. Dalma Maradona protegió con su cuerpo el
cajón, que fue rápidamente trasladado a un salón del primer piso y custodiado
por gendarmes que apuntaban hacia la nada con armas largas. Para entonces, los
barras bravas ya habían copado el Patio de las Palmeras. Algunos de ellos se
metieron en las fuentes para refrescar sus pies. Allí se pudo ver una bandera
que decía: “Los traidores pagarán sus culpas”. Pertenecía a una facción
disidente de la barra brava de Almirante Brown, que en los últimos años
protagonizó una decena de tiroteos contra la otra facción, que había estado en
Desde hace años, el periodista Gustavo Grabia publica, en notable
soledad, información muy precisa sobre algo que ya es obvio. Los barras
son grupos de matones que manejan un negocio millonario. Históricamente,
ese negocio consistía en la reventa de entradas, en el control del
estacionamiento, o en el manejo del buffet de los clubes. En los últimos años,
eso cambió. La mayoría de las barras están conectadas al
narcotráfico. Cualquier lector puede hacer un ejercicio muy sencillo:
tipear en el buscador del celular las palabras “barrabrava” y “narcotráfico”.
Se encontrará en un segundo con cientos de links en los que aparecerá ese
vínculo ominoso y cada vez más extendido.
Esa es una cara del asunto: la otra es su vínculo con el poder.
La barra brava de Independiente está vinculada al clan Moyano. Pablo,
el hijo del Jefe, está procesado por los delitos que cometía junto a Pablo
“Bebote” Álvarez. La barra brava de Boca reinaba sin problemas durante la gestión
de Mauricio Macri en el club y, luego de su renuncia para dedicarse a la
política, durante la de su amigo Daniel Angelici. Rafael Di Zeo entró sin
problemas a
Sergio Massa convivió con la barra brava de Tigre. Cuando era
presidenta de
Mientras todo esto pasaba, Cristina Kirchner se refugiaba en el
despacho de “Wado” de Pedro. Dos veces fue a
Durante las horas siguientes, a “Wado” de Pedro se le sumó Sabina Frederic,
la ministra de Seguridad, es decir, la encargada del operativo, en su pasión
por atribuir culpas a otros: Rodríguez Larreta era culpable de la represión,
los Maradona del ingreso de Di Zeo a
Todos ellos saben que policías de gobiernos peronistas, como el
tucumano, dispararon y asesinaron a inocentes en los últimos meses, que
policías formoseños impidieron el regreso a sus casas de miles de ciudadanos,
uno de los cuales murió ahogado en el intento de ver a sus hijos, que topadoras
del gobierno bonaerense pasaron por encima de casillas donde vivían niños en
Guernica. Su docilidad frente a todos estos casos se combina con una
sobreactuación evidente cuando el blanco es la policía de
Las personas buenas que existen en el Gobierno, que las hay y son
muchas, deberían revisar hora tras horas lo que ocurrió entre el miércoles y el
jueves. No hay que ser un iluminado para percibir la gravedad de los
hechos y ese trasfondo que no augura nada bueno. Fue un papelón con suerte,
porque nadie murió. No siempre la fortuna será tan generosa.
(*) Perfil, 29/11/020

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