La pluma de Mempo Giardinelli
¿Sindicalizar las policías? (*)
Aunque puede resultar
extemporánea, la cuestión de la sindicalización de las
policías sigue abierta y eso es en sí desafortunado. Más
allá de que a las policías de todo el país se les permita agremiarse o no, el
problema policial es en
No han faltado
acontecimientos riesgosos, y en cada uno (el más reciente a las puertas mismas
de la residencia presidencial de Olivos), el escenario es similar: acuartelamientos,
pancartas amenazantes, ex jefes vinculados inexorablemente a la dictadura y a
lo que hoy podemos chocobarismo. Los libretos se repiten y casi siempre son
promotores quienes tuvieron pésimas conductas y/o estuvieron vinculados a
represiones, crímenes de mano dura y narcotráfico.
En cada provincia hay
casos similares (Santa Fe, Chaco, Salta, Santiago del Estero, Neuquén, Santa
Cruz) si bien la repercusión mediática siempre es mayor si se trata de
Pero desde hace
años algunos constitucionalisras, como Raúl Eugenio Zaffaroni, sostienen que
"a la larga el policía tiene que ser considerado un trabajador, que
debe tener todos los derechos, menos el de huelga". Esto
validaría la sindicalización, participación y discusión horizontal de las
condiciones de trabajo, porque "el servicio de policía es civil, no
militar". Por lo tanto, para el ex juez de
Es sabido que el
autoritarismo argentino es de vieja data y se ha inoculado a todas las
policías, que fueron creadas por militares de rígidas ideas jerárquicas.
Quienes hicimos el Servicio militar en los viejos tiempos lo sabemos, como
sabemos que sólo con ideología y militancia es posible expulsar esos cánceres.
De ahí la importancia que tuvo una de las demandas recibidas por Axel Kicillof
al día siguiente de la rebelión de septiembre: "Queremos trabajar para la
ciudadanía y no para el jefe de turno”. Idea que debiera ser leída como vía
correcta para la reconsideración de los policías como civiles armados en
defensa de la ciudadanía, y por ende sujetos a responsabilidades ciudadanas y
también derechos sindicales. Pues ya se sabe que cuando un reclamo no se
encauza, emerge una distorsión autoritaria.
Además está el riesgo de
que
Para Saín, "en una
sociedad en la que todos los sectores tienen representación gremial y
regulaciones laborales desde hace 80 años, tenés una burocracia donde hay una
expectativa social de cumplimiento de tareas sensibles, que está totalmente
desprotegida, precarizada, en situación de alta explotación laboral en todo
sentido (salarial, condiciones de trabajo, capacitación, protocolo de
actuación, salud, etc.), hay que debatir en relación a las condiciones de
trabajo". Y el segundo aspecto es que las mejores policías del mundo, de
los países más desarrollados institucionalmente, han atravesado reformas
organizacionales". En esos países la policía se repensó integralmente en
función de la problemática criminal, se implementó una revolución tecnológica y
hoy todas esas policías están sindicalizadas. No sólo en los Estados Unidos
sino también en España, Holanda, Inglaterra, Portugal y Francia. En
Latinoamérica, ninguna.
El problema es grave y
urgente, además, porque el crecimiento en todos los cuerpos policiales es
exponencial (sólo
En el reciente caso
bonaerense, los sublevados no tenían representantes, y la experiencia laboral
argentina enseña que es imposible solucionar con paz y orden un conflicto sin
representantes sindicales ni vías de negociación. De ahí que de pronto las
redes sociales parecían un sindicato virtual. Pero en las sombras sí operaron
tres sindicatos de facto, ninguno con representatividad y uno de ellos,
APROPOL, de viejos comisarios retirados vinculados a Miguel Etchecolatz.
Claro que tampoco se
trata de idealizar el sistema norteamericano, donde según un artículo de María
Clara Albisu en El cohete a la luna, una investigación de
Y hay que añadir que
muchos convenios policiales sirven para encubrir abusos y/o casos de
corrupción. Y si la patronal es el municipio, puede ser proclive a limpiar
legajos. Y si además se recuerda que la sindicalización policial en los EEUU
conlleva el evidente racismo antinegro, nada indicaría que aquí el odio racial
sea leve, que ya lo hay hacia nuestros "negros choriplaneros".
Precisamente Saín,
actual Ministro de Seguridad de Santa Fe y especialista convencido de la
necesidad de la dirección y el control político de las policías, que ha
asesorado en algunos resonantes conflictos provinciales, aboga por
agremiar a los policías, pero con ciertos límites al derecho a huelga, y
considerando que “podría contribuir a la democratización” de los cuerpos de
seguridad.
Y para completar lo
complejo, hay quienes piensan que si ahora tenemos una CGT de fuerte
vinculación patronal, que no se distancia demasiado de
(*) Página/12, 30/11/020

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