Laura Vales entrevista al Ministro de Educación
"Tenemos la expectativa de
un regreso muy masivo" (*)
El ministro de
Educación, Nicolás Trotta, aseguró que el gobierno espera que en marzo
las clases presenciales puedan ser retomadas de manera masiva. Esto
implicará vacunar a la mayor cantidad posible de los docentes, en el
verano, y establecer nuevos protocolos para las aulas, flexibilizando
algunos de los que rigen hoy. “Por lo que plantean los especialistas en salud,
y por lo ha sido el comportamiento de la pandemia en otros lugares del mundo,
en marzo, manteniendo los cuidados, tenemos la expectativa de un regreso muy
masivo", aseguró tras oficializar el cronograma de para retomar
las clases presenciales, el año que viene. En diálogo con Página/12,
Trotta se mostró contrario a la idea de "abrir las escuelas en el verano
para dar clases como si fuera octubre". También respondió las acusaciones
del diario
-¿Cómo va a ser el
regreso de las clases presenciales, en marzo? ¿Con escuela sólo dos o tres
veces por semana o todos los días?
- Lo que queremos es que
la presencialidad vuelva a ser el ordenador del sistema educativo. La
expectativa es que la situación epidemiológica va a ser mucho mejor que la que
tenemos, por eso esperamos un regreso masivo a las aulas, con cuidados que
estarán de acuerdo a la situación en cada una de las jurisdicciones.
- ¿Entonces eso va a
definirse más cerca de marzo?
- Hoy no podemos decir
exactamente cómo va a ser esa presencialidad, lo que sí decimos es que vamos a
priorizarla. Tenemos una experiencia hecha este año, porque los protocolos para
el regreso fueron aprobados en julio y a partir de agosto muchos distritos
fueron retomando la presencialidad. Tenemos que poner en valor, también, la
experiencia que está haciendo ahora Europa. Y para marzo esperamos ya haber
iniciado el proceso de vacunación. Los maestros y maestras van a tener
prioridad para recibir la vacuna, junto con el personal sanitario, el de
seguridad y las personas con factores de riesgo; eso nos puede permitir
recuperar más rápido la normalidad en el aula.
-¿Cuántos alumnos van a
convocar por aula?
-Depende de la
infraestructura de cada escuela. De ser necesario, vamos a construir nuevos
protocolos a partir de lo que ha sido la experiencia de este año. Hasta el
momento hay que mantener un metro y medio de distancia entre alumno y alumno,
pero creemos que terminando el año tenemos que poner en valor todo lo que ha
sido la experiencia en la mitad de nuestras provincias, que han tenido regresos
presenciales. Hay que analizar (la creación de) nuevos protocolos que nos
permitan un regreso masivo y al mismo tiempo seguro.
-¿Entonces no se usará
el actual esquema de burbuja educativa, de diez chicos por aula?
-Esperamos que la
situación epidemiológica nos permita un despliegue más marcado de la
presencialidad.
-¿Los chicos van a poder
usar el transporte público?
-Sí, ya hoy los
estudiantes que retomaron la presencialidad lo están usando, tanto docentes
como alumnos están autorizados a viajar.
-¿Van a poder
inscribirse en escuelas alejadas?
-Se van a poder
inscribir; no consideramos que la distancia sea un impedimento.
-¿Los horarios de
ingreso y salida van a ser otros?
-Probablemente tengamos
que tener un esquema de escalonamiento, sí, para priorizar el cuidado de la
salud. En ningún momento la masividad implica relajar los cuidados, pero el
consenso que tenemos con todas las jurisdicciones es priorizar la
presencialidad.
-Entonces, el panorama
2021 es de más clases presenciales que educación a distancia...
-La enseñanza a
distancia se va a sostener. El 2021 va a ser excepcional porque tenemos que
transitar aquellos aprendizajes que nos quedaron truncos. Pero creo que la
presencialidad debe ser la regla; luego, si es necesario, vamos a tener
semipresencialidad.
En el verano
-¿Quiénes van a tener
clases en el verano?
-Acordamos con todas las
jurisdicciones que tiene que haber políticas socioeducativas ¿Qué quiere decir
esto? Que proponemos que se desplieguen actividades, pero no promovemos las
clases en el aula tradicionales, como si fuese octubre en enero. Sí planteamos
que se desarrolle el Programa Acompañar, para los estudiantes que han tenido
menor nivel de vinculación en la pandemia.
-¿Será entonces, un
verano con sólo actividades de revinculación?
-Con clases de apoyo,
actividades culturales, instancias para fortalecer el vínculo entre los
estudiantes y las escuelas.
-¿En esas actividades
van trabajar los docentes?
-Según la jurisdicción.
En la mayoría de los casos, equipos socioeducativos: son docentes, pero no los
que están frente al aula.
Presupuesto
-Para la vuelta a la
presencialidad, con protocolos de cuidado, ¿el gobierno prevé emplear a más
docentes?
-Creemos que con los
docentes que hay se puede dar respuesta, con la complejidad y el enorme
compromiso que han tenidos los maestros y maestras. Por supuesto, hasta que se
resuelva la situación de la pandemia -y esto implica la vacunación-, los de
grupos de riesgo no van a poder tener presencialidad, van a seguir trabajando a
distancia.
-Los edificios
escolares, ¿son suficientes para una presencialidad con distanciamiento? En
algún momento se habló de usar clubes de barrio o polideportivos ¿Es una
opción?
-No. La realidad de la
infraestructura escolar es muy diversa según las jurisdicciones. El presupuesto
2021 está reforzado para la refacción de las escuelas, multiplicando por 5 la
inversión que tuvimos en el 2020. Ese va a ser un eje de trabajo.
-La falta de
computadoras y conectividad es un problema grave para los estudiantes de
sectores populares. ¿Qué va a hacer el gobierno nacional para resolver el tema?
-Para resolver en el
corto plazo es difícil tener la solución integral, luego de la discontinuidad
que el Programa Conectar Igualdad tuvo durante la gestión de (Mauricio) Macri.
Eso hizo retroceder a
Críticas
-¿Fue un error no haber
retomado las clases presenciales antes?
-Las clases han
empezado, en cada una de las jurisdicciones. Aquellos que critican que en
alguna jurisdicción no han empezado deberían conocer en detalle la realidad de
cada lugar, preguntarle a los gobernadores por qué no han podido dar los pasos.
Por ejemplo, Mendoza tuvo su sistema sanitario al límite, con 800 o 900 nuevos
casos de Covid diarios. Apenas logró mejorar los indicadores, empezó algunas
actividades presenciales con estudiantes del último año del secundario. La
oposición critica, pero debería comunicarse con el gobernador (Rodolfo) Suarez,
de Cambiemos, y preguntarle por qué no avanzó antes.
-¿Cual fue la razón?
-No tenía las
condiciones epidemiológicas y objetivas para dar este paso. Yo creo que a estas
cuestiones hay que despartidizarlas. Todos tenemos derecho a tener una mirada,
pero hay que ser conscientes de que hay personas que tienen la responsabilidad
no sólo de promover la presencialidad, sino también de cuidar la salud de la
población.
-Hay preocupación por
los adolescentes y el secundario. En los años de gestión kirchnerista, tras 8
años de inversión educativa, se logró pasar -desde un piso en el que solo 4 de
cada 10 chicos lo finalizaban a término- a que lograran hacerlo 6 de cada 10.
Pero luego, en el gobierno de Mauricio Macri, se perdió el terreno ganado:
menos de 5 terminan a término. ¿Y hoy? ¿Como nos dejó la pandemia?
- En el secundario es
donde tenemos el mayor desafío. La pandemia es un impacto importante en
términos educativos y sociales, porque la realidad económica es muy compleja.
Hubo además una ruptura de la rutina en los chicos y chicas de ir a la escuela.
Eso impacta en la posibilidad del regreso. Cada año estamos teniendo 150 mil
chicos que no terminan, por más que cursen hasta el último año. Estamos
preparando un programa específico, para focalizarnos en los que casi terminaron
el secundario pero que no se recibieron. Van a ser priorizados, incluyendo una
beca Progresar particular.
-¿Alcanzar con
transferir ingresos? Cuando se habla de buscar a los chicos, ¿no se alude a un
cuerpo a cuerpo?
-Efectivamente, tiene
que haber un cuerpo a cuerpo. Eso está en el Programa Acompañar, donde se
articulan
-¿De cuánto fue el
desgranamiento en este año pandemia? ¿Cuántos estudiantes quedaron lejos de la
escuela?
-Según
-Otras críticas vienen
por derecha. La ministra Soledad Acuña acusó a los docentes adoctrinar a los
alumnos; luego, el diario
-Adoctrinamiento
implicaría que hay una política por parte del Estado para proveer u otorgar una
formación recortada, para manipular la capacidad de construcción de un
pensamiento crítico. Eso no está presente en nuestro sistema educativo. Hacer
esas afirmaciones es desconocer la realidad. Mucho más porque todos los
contenidos, los núcleos de aprendizaje prioritarios, son acordados en términos
federales, y somos un país diverso en cuanto a la expresión política
partidaria. El estado nacional no impone un contenido, por el contrario,
promueve la diversidad y la pluralidad de los contenidos. La responsabilidad que
tiene todo gobierno es la multiplicidad de enfoques como un principio
democrático; nosotros reafirmamos la promoción del pensamiento crítico, cosa
que no hacían otros gobiernos. Realizar un análisis por tres o cuatro casos
particulares, como se puede hacer en una nota, es una mirada sesgada.
- Una crítica concreta
de esa nota: “se enseña historia de manera binaria, diferenciando sólo entre lo
oligárquico y lo popular”. ¿Qué opina del uso de esas categorías?
- Son categorías que se
utilizan en las Ciencias Sociales, en el abordaje de la historia. Debemos ser
conscientes de que parte del desafío es el que tiene el docente al frente del
aula. Acá no hay un material obligatorio. Sí hay sugerencias, hay trabajo
mancomunado. Me parece que estas críticas intentan, con mucho prejuicio,
instalar como una problemática central algo que no lo es. Me gustaría que
muchos periódicos hubieran levantado la voz cuando en los últimos cuatro años
se inició un proceso de marcada desinversión. Por supuesto que nuestra escuela
tiene múltiples desafíos, pero el principal es enfrentar la profunda
desigualdad. Esto bajo ningún punto de vista justifica que algún docente tome
una posición política partidaria dentro del aula, eso no es correcto. Ahora,
decir que eso es regla es desconocer el sistema educativo.
(*) Página/12, 30/11/020

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