La enloquecida política argentina
La enloquecida política
argentina
Del 17/1/021 al 31/1/021
Alberto Nisman
El 14 de enero de 2015 el
fiscal de la causa AMIA Alberto Nisman visitó los estudios de TN. Sentado en
una mesa junto al periodista Edgardo Alfano lanzó una de las acusaciones más
graves de la historia argentina. Afirmó con vehemencia que la entonces
presidente de la nación, Cristina Kirchner, había dado el okey al memorándum de
entendimiento con Irán para encubrir a los iraníes sospechados de haber volado
el edificio de
A partir de entonces se desató
una batalla política y judicial entre el gobierno, por un lado, y la oposición
y Comodoro Py por el otro. Para el oficialismo se trató de un suicidio. Para la
oposición y Comodoro Py, de un asesinato. Aparentemente el cuerpo sin vida de
Nisman fue encontrado el domingo por la tarde. Según informó la prensa mucha
gente se encontraba en el lugar antes de que ingresara la fiscal del caso. ¿Se
borraron pruebas cruciales? Puede ser. Sería bueno que algún día Sergio Berni
explicara qué hacía en el departamento de Nisman con toda esa gente. En los
meses siguientes el pueblo asistió pasivamente a un grotesco espectáculo
protagonizado por la viuda del fiscal, su señora madre, un sinnúmero de peritos
forenses, la gendarmería, el poder mediático y, obviamente, el poder político.
Era evidente que nadie, salvo las atribuladas hijas de Nisman, quería que se
supiera la verdad.
Todo fue tan confuso que luego
de seis años del trágico hecho la opinión pública no tiene la menor idea de lo
que sucedió en el departamento de Nisman aquel 18 de enero de 2015. Las
preguntas que todos nos venimos formulando desde entonces son numerosas. Por
ejemplo: ¿cómo es posible que durante gran parte de la mañana de aquel domingo
18 los custodios brillaran por su ausencia?, ¿hubo zona liberada?, ¿qué
hicieron con el cuerpo del fiscal las personas que ingresaron al departamento
mucho antes de que lo hiciera la fiscal del caso?, ¿lo tocaron o no?, ¿qué pasó
con el cuerpo carbonizado aparecido días después en las adyacencias del
edificio donde vivía Nisman?, ¿Diego Lagomarsino-aparentemente el último en
estar junto al fiscal-tuvo algo que ver con el tenebroso hecho?, ¿tiene razón
Alberto Fernández cuando acusó a Cristina de encubrir a los iraníes?
Quienes afirman que Nisman se suicidó
sostienen que el fiscal tomó esa drástica decisión porque en las horas
posteriores a su participación en “A dos voces” se dio cuenta de que, al
carecer de los elementos probatorios necesarios que sustentaran semejante
denuncia, el tsunami que había provocado terminaría sepultándolo. Quienes
sostienen que Nisman fue asesinado afirman sin rodeos que había quienes debían
sí o sí impedir que Nisman hablara hasta por los codos en la sesión
parlamentaria del lunes 19. Aunque jamás lo afirmaran de manera tajante siempre
dieron a entender que Cristina había sido la autora intelectual del magnicidio.
Quienes avalan la hipótesis del suicidio afirman que la actuación de Nisman
como fiscal de la causa AMIA dejó mucho que desear, que malgastaba el dinero
que recibía del Estado, que se la pasaba viajando rodeado de hermosas mujeres,
que no había sido más que un instrumento de los servicios de inteligencia de
Estados Unidos e Israel. Quienes avalan la hipótesis del asesinato consideran
que Nisman pasará a la historia como un mártir, como un fiscal que dio su vida
por el esclarecimiento del atentado a
¿Cuál de las hipótesis es la
verdadera? La muerte de Nisman se ha politizado de tal manera que probablemente
jamás sepamos qué fue lo que realmente pasó con el malogrado fiscal. La
impunidad, una vez más, se saldrá con la suya.
Un ejemplo de virtud
republicana
Hoy, lunes 18 de enero, se
cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Arturo Humberto Illia, quien
fuera presidente de la nación durante un período altamente complejo de nuestra
historia contemporánea. El 18 de enero de 1983 su corazón dijo basta. La
democracia como filosofía de vida lo sigue llorando.
Illia fue un dirigente radical
y médico oriundo de la localidad cordobesa de Cruz del Eje. De una honestidad
acrisolada este emblema del radicalismo alineado con Ricardo Balbín asumió como
presidente de la nación el 12 de octubre de 1963. La situación del país era
extremadamente delicada. En marzo de 1962 las Fuerzas Armadas habían derrocado
a Arturo Frondizi reemplazándolo por el doctor Guido, un civil que no hizo otra
cosa que legitimar el feroz antiperonismo del poder castrense. A raíz de ello
el peronismo nuevamente fue proscripto, condición sine qua non para que los
militares toleraran un nuevo proceso electoral que desembocaría en el triunfo
de
Este escenario condicionó
fuertemente a Arturo Illia. Sin embargo, soportó con gran estoicismo el plan de
lucha ejecutado por una CGT que no estaba dispuesta a tolerar que Illia
finalizara su mandato. Sin embargo, en ningún momento Illia se valió del
aparato represivo para garantizar el orden. Su constante defensa en cada uno de
sus discursos de la democracia como filosofía de vida fue insuficiente para
contener el aluvión golpista que se le vino encima. La mencionada CGT,
Illia cayó el 28 de junio de
1966. Fue sacado a empujones de
Seguramente su gobierno lejos
estuvo de ser perfecto. Como cualquier mortal Arturo Illia seguramente cometió
errores durante su mandato. Pero su culto a la virtud republicana hizo que
pasara a la historia como uno de los presidentes que más honraron el ejercicio
de la política.
A continuación me tomo el atrevimiento de transcribir un artículo
escrito por Jorge Castañeda titulado “La democracia según Arturo Illia”
(Agencia Digital de Noticias-5/12/015).
Estamos en tiempos de recambio institucional.
Momento oportuno para la reflexión serena dejando las pasiones de lado y
preservando esta democracia que tanto nos ha costado conseguir.
Uno de los mayores
demócratas de nuestro país, el Dr. Arturo Humberto Illia, dejó vertidas para la
historia sus definiciones políticas en torno a la democracia y la vida
institucional de los pueblos, que por la riqueza de su pensamiento merece ser
reproducido en forma completa:
“No hay sociedades
ideales. No hay organización permanente. El cambio es continuo. En una
sociedad, nada es inexorable. Lo que llamamos leyes sociales, son normas
mutables. Hasta la ley suprema puede cambiar”.
“La sociedad es
transformación permanente. Una organización social es perecedera y sólo podemos
extender su existencia si la adecuamos a los cambios. Lo que fue revolucionario
ayer, hoy ya no lo es. Porque, en definitiva, ¿qué es la revolución? Es un modo
de adaptarse a una realidad nueva, que también va a cambiar, obligándonos a
nuevas adaptaciones”.
“La adaptación no sólo
requiere el deseo de adecuarse, sino un orden, un método. La democracia es el
ordenamiento más congruente con la paz, y es en la paz donde se multiplican los
logros del intelecto, y las posibilidades de incorporar esos logros a la vida
de todos”.
“Para organizar un
pueblo en democracia se necesitan partidos políticos. Hay que hacerlos con
mucho sacrificio, desafiando inevitables vicisitudes, y de abajo hacia arriba,
por hombres y mujeres que se dejen acerar el espíritu. Un partido político debe
ser hecho, también, con los errores propios. Los fracasos son, a veces, los que
más importan. Se aprende más del error que del éxito”.
“Un partido político
debe defender, en lugar de los intereses de un sector, el interés de tantos
sectores como sea posible. Eso que llaman el interés general”.
“Un partido político
debe recordar, asimismo, que si se dedica a mantener artificialmente algo que
ha sido superado, deja de ser actor. Se convierte en un defensor de hechos o
doctrinas del pasado”.
“Un partido político
debe entender que hoy, lo revolucionario no es el arma, no es la sangre. La
revolución está en el laboratorio. El cambio está en la mano de los
investigadores”.
“Un partido político
tiene que enseñar a desconfiar de una democracia donde el Presidente de
“En una democracia, es
necesario descentralizar las responsabilidades del Ejecutivo. Aumentar los
poderes de las provincias. Aumentar los poderes de los municipios. Dar más
oportunidades de participación”.
“En una democracia,
sin embargo, el Poder Judicial debe ser más importante que el Ejecutivo. En una
democracia moderna, los partidos deben ser pilares del sistema, pero los
personajes centrales no deben ser los políticos. Para la economía, no hay
personajes más importantes que los investigadores (los científicos, los
técnicos) y los planificadores. Desde el punto de vista político, como garantes
de la democracia, los actores principales, son los jueces”.
“El Estado no debe
estar al servicio de sí mismo, sino de
“A menudo se plantea
la discusión entre estatismo y empresa privada. Se discute el rol del Estado.
Unos creen que el Estado debe hacerlo todo y otros que no debe hacer nada. En
realidad, no hay razón para pensar que el estatismo o el liberalismo económico
vayan a resolver nuestros problemas. Estos problemas no se resuelven con
dogmatismos”.
“El Estado no tiene
por qué hacerlo todo. El gobierno no debe controlar todo el país. Debe sí,
ejercer cierto control para evitar una organización no funcional de la
economía, y debe también, ejercer cierto control sobre el futuro, sobre el
planeamiento. Pero para esto, el gobierno tiene que estar, a su vez, controlado
por
“Una organización
funcional de la economía es aquella que, no por generosidad, no por compasión,
procura sustentar e incrementar el poder de compra de la mayoría. No se va a
desarrollar ninguna industria, no se va a estabilizar la economía, si 80 o 90
por ciento de la población no aumenta su poder de compra”.
“En esta nueva era, en
la que se planifican continentes, nosotros no podemos pensar sólo en
“No pensemos que hay
gente conspirando, constantemente, contra
“Todos somos culpables
y, cuando todos son culpables, nadie lo es. Esta Argentina no es el país que
queremos. Cada uno de nosotros ha arrojado, por lo menos, una piedra para destruir
lo que tuvimos y lo que pudimos tener. En este punto, todos somos indemnes”.
No perdamos esta
oportunidad. No le tengamos miedo a la ley, que es la única autoridad no
autoritaria. No tengamos miedo entre nosotros. Luchemos, yo no digo con
generosidad: luchemos con sentido de responsabilidad. No nos quedemos con
odios. No son buenos, ni el odio ni el temor. Hagamos política. Valientemente,
si cabe la palabra. Creo que de esa manera podremos marchar”.
Gildo Insfran y el imperio de
la hipocresía
Gildo Insfran, histórico
dirigente del justicialismo formoseño, asumió por primera vez como gobernador
el 10 de diciembre de 1995. Era el momento de apogeo de Carlos Menem, quien
había obtenido la reelección en mayo. A partir de entonces, reforma constitucional
mediante, Insfran fue elegido en las elecciones de 1999, 2003, 2007, 2011, 2015
y 2019. Ello significa que vio pasar por
Insfran es el típico cuadillo
que se maneja como un patrón de estancia. En su concepción política Formosa no
es una provincia sino una gigantesca estancia donde ejerce el poder sin
limitación alguna. En la provincia norteña hay dos clases de personas: por un
lado, los miembros de la oligarquía y los secuaces de Insfran; por el otro, la
inmensa mayoría de los formoseños, condenados a sobrevivir. Esa mayoría no es
libre. Al predominar el empleo público y los planes sociales, los formoseños no
tienen más remedio que rendirle pleitesía al patrón de estancia. Es la única
manera de no transformarse en muertos civiles. La libertad de expresión brilla
por su ausencia. ¿Alguien puede suponer que Insfran permitiría críticas a su
gestión desde los medios oficiales? Puede suceder que algún periodista de una
remota FM se atreva a criticarlo, pero su nula repercusión ni cosquillas le
hace. Es cierto que existe una oposición pero sus chances de victoria en las
elecciones es inexistente. Insfran ha edificado una fuerza política hegemónica
similar al PRI mexicano que permitía a la oposición “competir” para salvar las
apariencias. ¿Cómo pueden tildar de dictador a Insfran, braman sus defensores,
si es gobernador gracias al voto popular? Es cierto que la inmensa mayoría lo
vota pero sería tremendo no reconocer que ningún empleado público y ningún
beneficiario de algún plan social se atreverían a votar en su contra. La gente
vota con miedo, presionada por un gobierno que no admite “traiciones”.
Hace 25 años que Insfran
gobierna de esa forma. Cuesta creer que los sucesivos presidentes que tuvo el
país a partir de 1995 no supieran que en Formosa la democracia brilla por su
ausencia. Por supuesto que eran perfectamente conscientes de ello pero siempre
primó la política de buena vecindad. De repente, casi como por arte de magia,
la oposición nucleada en torno a JpC se despabiló y comenzó a darse cuenta de que
en Formosa se violan los derechos humanos. Esta reacción “republicana” se debió
a la decisión de Insfran de confinar en lugares insalubres a aquellas personas
enfermas de Covid-19 o sospechadas de estar infectadas. Las denuncias,
fogoneadas fundamentalmente por Clarín,
La reacción presidencial y del
peronismo fue de manual. Salieron con los tapones de punta a defender a Insfran
quien, al fin y al cabo, es un peronista y como lo sentenció Perón “el peor de
los nuestros es preferible al mejor de ellos”. Alberto Fernández y los máximos
referentes del PJ saben muy bien lo que sucede en Formosa, que Insfran es un
caudillo sin moral, que los formoseños están a su merced. Pero decidieron
ignorar la cruda realidad porque imperó en ellos la “real politik” o, si se
prefiere, el maquiavelismo químicamente puro. Emerge en toda su magnitud el
error táctico cometido por la oposición. Lo único que consiguió con sus
denuncias fue unir al peronismo en torno a la figura de Insfran y ya se sabe
que cuando el peronismo se une es invencible. Una vez más quedó en evidencia de
lo que es capaz el justicialismo cuando lo que está en juego es el poder. El
clásico principio “el fin justifica los medios” alcanza su máximo esplendor.
Hoy apoyan a Insfran como lo harían con cada gobernador peronista, por más
inmoral que sea, en problemas. 2021 es un año electoral y el gobierno, en
consecuencia, se juega su futuro. Y cuando el peronismo se juega su futuro es
capaz de ejecutar cualquier movida, por más vil y hedionda que sea.
La ideologización de los
derechos humanos
El 10 de diciembre de 1948
Artículo 1 Todos los seres humanos
nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y
conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2 Toda persona tiene los
derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de
raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición
política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción
dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un
territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier
otra limitación de soberanía.
Artículo 3 Todo individuo tiene
derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 4 Nadie estará sometido
a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están
prohibidas en todas sus formas.
Artículo 5 Nadie será sometido a
torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 6 Todo ser humano tiene
derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.
Artículo 7 Todos son iguales ante
la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos
tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta
Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Artículo 8 Toda persona tiene
derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que
la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
constitución o por la ley.
Artículo 9 Nadie podrá ser
arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Artículo 10 Toda persona tiene derecho, en condiciones
de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal
independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones
o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
Artículo 11 1. Toda persona
acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se
pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le
hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa. 2. Nadie será condenado por actos u omisiones
que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o
internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el
momento de la comisión del delito.
Artículo 12 Nadie será objeto de injerencias
arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia,
ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la
protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
Artículo 13 1. Toda persona tiene
derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un
Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el
propio, y a regresar a su país.
Artículo 14 1. En caso de
persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en
cualquier país. 2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción
judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los
propósitos y principios de las Naciones Unidas. Artículo 15 1. Toda persona
tiene derecho a una nacionalidad.
Artículo 16 1. Los hombres y las
mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por
motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y
disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio
y en caso de disolución del matrimonio. 2. Sólo mediante libre y pleno
consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio. 3. La
familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a
la protección de la sociedad y del Estado.
Artículo 17 1. Toda persona tiene
derecho a la propiedad, individual y colectivamente. 2. Nadie será privado
arbitrariamente de su propiedad.
Artículo 18 Toda persona tiene
derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho
incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad
de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en
público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la
observancia.
Artículo 19 Todo individuo tiene
derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser
molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y
opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier
medio de expresión.
Artículo 20 1. Toda persona tiene
derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas. 2. Nadie podrá ser
obligado a pertenecer a una asociación. Artículo 21 1. Toda persona tiene
derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de
representantes libremente escogidos. 2. Toda persona tiene el derecho de
acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país. 3. La
voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad
se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse
periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro
procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
Artículo 22 Toda persona, como
miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener,
mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de
la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos
económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre
desarrollo de su personalidad.
Artículo 23 1. Toda persona tiene
derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones
equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por
trabajo igual. 3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración
equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una
existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso
necesario, por cualesquiera otros medios de protección social. 4. Toda persona
tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus
intereses.
Artículo 24 Toda persona tiene
derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable
de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.
Artículo 25 1. Toda persona tiene
derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la
salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda,
la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo
derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez,
vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias
independientes de su voluntad. 2. La maternidad y la infancia tienen derecho a
cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o
fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
Artículo 26 1. Toda persona tiene
derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo
concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental
será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser
generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en
función de los méritos respectivos. 2. La educación tendrá por objeto el pleno
desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los
derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión,
la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o
religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas
para el mantenimiento de la paz. 3. Los padres tendrán derecho preferente a
escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Artículo 27 1. Toda persona tiene
derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar
de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que
de él resulten. 2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses
morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones
científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Artículo 28 Toda persona tiene
derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los
derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente
efectivos.
Artículo 29 1. Toda persona tiene
deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar
libre y plenamente su personalidad. 2. En el ejercicio de sus derechos y en el
disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las
limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el
reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de
satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar
general en una sociedad democrática. 3. Estos derechos y libertades no podrán
en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las
Naciones Unidas.
He aquí, en esencia, el
liberalismo filosófico y jurídico. Toda persona, por el hecho de serlo, tiene
derecho a que el poder la respete, la considere como tal. Ningún gobierno, sea
de derecha, de izquierda, del centro o lo que fuere, puede violar los derechos
humanos. Si lo hace ingresa en la ilegitimidad, por más que haya sido elegido
por el pueblo. Lamentablemente, son muchos los que, fanatizados por una
ideología, sólo condenan a aquellos gobiernos violadores de los derechos
humanos pero que profesan la misma ideología. El caso más notable es
Estamos en presencia de un
ejemplo notable de ideologización de los derechos humanos. Si el gobierno A
coincide con la ideología que profesamos, debe ser defendido hasta las últimas
consecuencias, aunque viole los derechos humanos. En cambio, si el gobierno B
no coincide con nuestra ideología y viola los derechos humanos, merece la
condena eterna. El problema es que tanto el gobierno A como el gobierno B son
deleznables porque violan sistemáticamente los derechos humanos. Impedir a la
ciudadanía expresarse libremente deslegitima tanto al gobierno de izquierda
como al gobierno de derecha. Otro caso notable es el de la dictadura de Nicolás
Maduro. En Venezuela se violan sistemáticamente los derechos humanos. Sin
embargo, el kirchnerismo se ha negado sistemáticamente a condenar a Maduro.
¿Por qué? Por razones ideológicas. Es cierto que Maduro viola los derechos
humanos, razona el kirchnerismo, pero Maduro es de los nuestros. Si lo
condenamos le estaremos haciendo el juego a la derecha.
En las últimas horas la
oposición, en una clara actitud electoralista, se aprovechó de algunas
denuncias efectuadas contra el gobernador Insfrán de violar los derechos
humanos en la lucha contra la pandemia, para acusarlo de haber violado
sistemáticamente los derechos humanos desde que se adueñó de la provincia en 1995.
La reacción del gobierno nacional fue de manual. Salió a defender a Insfrán
porque es peronista, pese a la validez de las denuncias de la oposición. Una
vez más, primó la cuestión ideológica. Todo el mundo sabe que en Formosa, como
en la mayoría de las provincias, impera un régimen caudillista, autoritario e
inmoral. Los formoseños no son libres, no son considerados por Insfrán sujetos
de derecho. Sin embargo, el kirchnerismo jamás lo condenó. Al que sí condenó-y
con razón-es a otro caudillo autoritario y venal como el gobernador de Jujuy
quien metió presa a Milagro Sala por razones políticas. Pero el gobernador de
Jujuy es radical mientras que Insfrán es peronista. En consecuencia, las
violaciones a los derechos humanos cometidas por Gerardo Morales merecen ser
condenadas pero no las cometidas por Insfrán.
Cada violación de los derechos
humanos debe ser condenada. Gobernante que encarcela a alguien porque le
desagrada su postura política es un dictador. No importa que sea un progresista
o un neoliberal, un radical o un peronista. Una vez Cordel Hull, Secretario de
Estado de Roosevelt, se refirió de esta forma a Anastasio Tacho Somoza,
dictador de Nicaragua: “puede ser que Somoza sea un hijo de puta, pero es
nuestro hijo de puta”. Era un aliado, un “amigo”. En consecuencia, se le
perdonaba todo, incluidas las violaciones a los derechos humanos. Consciente o
inconscientemente, Hull hizo escuela.

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