La columna política de Eduardo van der Kooy
El Gobierno no sale de la trampa del Vacunatorio Vip (*)
Con la segunda ola de
coronavirus aterrizando en el país a la gestión la invade la alarma y el miedo.
La debilidad con la que llegó Vizzotti y la poca espalda política de Alberto
Fernández.
El gobierno de Alberto
Fernández se enfrenta a dos desafíos simultáneos que plantea la segunda ola de
coronavirus que parece estar aterrizando en
El margen colectivo se ha estrechado para regresar con
restricciones largas y furibundas. El Presidente no está en condiciones de
priorizar la salud sobre la economía. El desastre del primer año de pandemia
está a la vista. No podrá decir que prefiere un punto más de la caída del PBI
antes que un sólo muerto. La producción se desplomó un 9.9% y la tragedia del
virus ya se llevó la vida de casi 57 mil ciudadanos.
El Gobierno está ahora invadido por la alarma y el miedo.
Nadie conoce ni la dimensión ni las consecuencias que tendrá la nueva oleada.
No es sólo un problema de
Aquel serpenteo registró varias fotografías en los últimos
días. Luego de muchísimos meses regresaron en Olivos las consultas con los
infectólogos. No estuvieron todos los que participaron en los tiempos iniciales
de la pandemia. En la rueda de prensa del lunes reaparecieron, al menos, Pedro
Cahn y Angela Gentile. Eso podría estar hablando de dos cosas: la gravedad de
la situación que se prevé; las limitaciones oficiales para abrir la única
cápsula que construyó. ¿No sería tiempo de ampliar el equipo a otros expertos?
¿No sería prudente incorporar a epidemiólogos o psicólogos, por caso, para que
aporten miradas diferentes o complementarias?
Tal posibilidad podría ser contemplada por el Presidente.
Aunque el mayor déficit no estaría en él. Existe un ministerio de Salud que
debiera llevar las riendas y ser una usina de consejos. Pero Carla Vizzotti, su
titular, carecería de esos atributos. Quizás no porque no los tenga por
naturaleza. Su situación política es de clara debilidad luego del escándalo del
Vacunatorio VIP que provocó la renuncia del ex ministro Ginés González García.
El escándalo se alimenta todos los días. La propia Vizzotti
debe responder sobre el asunto cada vez que se expone a la prensa. Y no parece,
en ese terreno, demasiado ducha. En una nueva versión de las muchas difundidas,
explicó que la vacunación de la familia Duhalde respondió a que “habían sobrado
vacunas”. ¿Alguien puede creer, de verdad, que en
El lunes, después de la cumbre en Olivos con funcionarios e
infectólogos, se había anunciado una conferencia conjunta entre Vizzotti y
Matías Lammens, el ministro de Turismo. La proximidad de
La novedad tuvo otros ingredientes. La difusión de vacunados
VIP en varias ciudades de Santa Cruz. Las principales, Gobernador Gregores y
Piedrabuena. Legisladores y funcionarios municipales. El impacto público abrió
otra discusión en el Gobierno que derivó en una decisión llamativa: Vizzotti
fue apartada de la rueda de prensa. Su presencia iba a incentivar la
requisitoria de los periodistas. La aparición de Lammens y los infectólogos
bajo los decibeles. Resultó difícil observar al titular de Turismo a cargo de
una conferencia con el COVID19 y la segunda ola como asuntos medulares.
Tampoco se trató de un episodio aislado. Nadie sabe por qué
razón el diputado K, Eduardo Valdés, repuso el domingo en la escena pública la
polémica de los vacunados de privilegio. Quiso explicar lo inexplicable.
Sostuvo, con gesto de renunciamiento franciscano, que no estaba dispuesto a
robarle la vacuna a nadie. No se aplicaría la segunda dosis. Ya había recibido
la primera.
El propio Presidente tuvo una actitud indescifrable.
Concedió un reportaje por radio al titular -en uso de licencia- del Centro de
Estudios Legales y Sociales (CELS), Horacio Verbitsky. El hombre que hizo
estallar el escándalo cuando blanqueó que su amigo, Ginés González García, le
había ofrecido la vacuna rusa, Sputnik V. El diálogo abarcó distintos tópicos.
Menos el de la vacunación. ¿Un castigo para el ex ministro? ¿Un indulto
personal para el escándalo? ¿O, simplemente, otro hecho desconcertante de
Alberto?
El Gobierno parece, por ahora, dispuesto a preparar el clima
para endurecer medidas si la segunda ola lo exige. Está claro que la política
sanitaria defensiva con la vacunación es muy precaria para enfrentar la
emergencia. Aunque la remisería de Aerolíneas Argentinas siga despachando, casi
día por medio, vuelos a Moscú y también a Beijing para arrimar dosis. Tan
precario es el cuadro que una sola comparación basta para mensurarlo.
El Presidente, en principio, decidió cambiar la estrategia
para afrontar la segunda ola. El Gobierno sugiere instructivos generales. La
aplicación queda a cargo de cada gobernador. Omar Perotti, de Santa Fe, decidió
mantener en la provincia las cosas como están. Aunque todos los
establecimientos sanitarios de la ciudad cancelaron fechas de cirugías que no
sean urgentes. Axel Kicillof, en cambio, impuso límites para la circulación
nocturna. Que no comparte Horacio Rodríguez Larreta en
Aquel viraje de Alberto tiene explicación. No quiere ni
podría (por el deterioro de su imagen) cargar con las responsabilidades
políticas como lo hizo en 2020. Este año se vota. Y su pellejo perdió
consistencia.
(*) Notiar.com.ar,
31/3/021

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