La postura de Ricardo Roa
Mucho virus, poca vacuna y encima un conflicto gremial
(*)
Se viene o ya está la
segunda ola de Covid-19 y estalla un conflicto con el personal de Salud.
Y de pronto, el conflicto menos esperado y en el
momento menos indicado: paro del personal de Salud cuando la amenaza de la
segunda ola o directamente la segunda ola se nos viene encima.
Estamos hablando de unos 250.000 trabajadores de clínicas y
sanatorios y de una medida que no se repetía desde hace 16 años. Por esas
vueltas que da la vida o que da la política, aquella huelga de 2005 fue con
Kirchner presidente y Fernández jefe de Gabinete.
También estamos hablando de un gremio grande, el de Sanidad,
que manejan dos peso pesados del sindicalismo: Carlos West Ocampo y Héctor Daer, uno
de los jefes de
Como hace con casi todo, Vizzotti le endosó el conflicto a
Cafiero y ahora lo tiene Trabajo en conciliación obligatoria. Cafiero apareció
incluso en el Consejo Federal de Salud. Es la primera vez que se sienta ahí un
jefe de Gabinete como si fuera un ministro de Salud para darle soporte a la
decisión de duplicar vacunados con el sencillo expediente de postergar la
segunda dosis, dudosa ventaja que aquí y en otros lados se descubre de pronto.
Misterio entero es qué pasó con Pfizer, que es la tercera
empresa de medicamentos más grande de EE.UU. y reparte vacunas por medio mundo
y muchas entre nuestros vecinos, pero que, entre nosotros, aunque completó
pruebas en el Hospital Militar, no está y no se aclara por qué. Como si se
tratara de un secreto de Estado.
A falta de explicación, conjeturas que salen solas. Mientras
se redactaba la ley para darle marco a la compra, se iba hablando con gerentes
locales de la compañía. Pero al llegar a la central en Estados Unidos, al texto
final le cuestionaron dos cosas que son una: la mención de negligencia y la
mención de qué sería embargable y qué no. Costos extras medio disimulados de
nuestros defaults a repetición.
Habla de cómo nos ven afuera y de la credibilidad que
tenemos afuera. Negligencia alude a que la vacuna no funcione o funcione mal o
se diga que no funciona, pero no dicho así, tan claro. Embargo alude a temores
de no pago, dicho así, bien claro.
Menos misteriosa es la demora con Oxford-Astra-Zeneca, que
perdió por paliza la carrera con Pfizer. Se produce acá y en otros países. La
nuestra la hacemos a medias: el antígeno a granel nosotros y la fragmentación y
envasado en México. Carlos Slim puso mucha plata en este desarrollo, pero el
laboratorio que construyó no estuvo a tiempo. De los millones de vacunas
alabadas y prometidas, sólo nos acaba de llegar un módico anticipo de 500.000,
y producidas en
Los envíos rusos, que salen de apuro (y por suerte salen) y
en cantidades siempre inferiores a las prometidas y en lotes desordenados,
obligan a mandar y mandar aviones que van vacíos y a veces vuelven casi vacíos
y cuestan una fortuna, más que los carriers que contratan otros países. Por si
no se notó, ya no hay relatos épicos de despegues y aterrizajes.
El tiempo no sólo es oro. Es salud, y la salud, el mayor
tesoro. Nunca más que hoy. Mucho más útil sería que el Gobierno mejore la
gestión más que el relato, que encima tampoco anda muy bien.
(*) Notiar.com.ar, 31/3/021

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