Picada de noticias
Estados alterados
En la sesión de la cámara de
Diputados del sábado pasado el legislador Fernando Iglesias criticó con
vehemencia a Estela de Carlotto luego de que ésta afirmara su deseo de ver a
Macri tras las rejas. El diputado, conocido por su fuerte temperamento, provoca
frecuentemente tormentas y tsunamis. A veces su discurso roza la violencia. A
raíz de sus dichos sobre la dirigente de los derechos humanos el actor Coco
Sily afirmó que si lo encontraba a Iglesias en la calle no dudaría “en cagarlo
a trompadas”.
Se trata de una nueva
manifestación de intolerancia y fanatismo. En
En su discurso del 10 de diciembre
de 2019 Alberto Fernández había hecho un gran aporte a la convivencia en
democracia cuando afirmó que nadie era dueño de la verdad absoluta, que el otro
podía tener razón. Fue un canto a la tolerancia. Hoy ese Alberto Fernández no
existe. Hoy hay otro Alberto Fernández dominado por la sinrazón. El presidente
decidió hace tiempo abandonar las banderas del diálogo y la conciliación. Hoy
el presidente es más cristinista que la propia Cristina.
La concepción política de Carl
Schmitt está más vigente que nunca. Es lamentable que ello suceda pero es la
cruda realidad. Y lo peor es que millones de argentinos se sienten a gusto
cuando impera semejante clima. Basta con entrar a Facebook y Twitter para
percatarse de ello. Escudados en el anonimato gran parte de los usuarios de
dichas redes sociales descargan toda su ira contra el enemigo macrista o
kirchnerista. Se trata de una sórdida competencia por ver quién es más mal
educado, violento e intemperante.
La intolerancia se ha
apoderado de todos nosotros. En consecuencia, la democracia como filosofía política
ha pasado a ser una entelequia. Por más que votemos cada dos años si quien se
atreve a manifestar una opinión política es literalmente lapidado, hablar de
convivencia democrática es un insulto a nuestra inteligencia.

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