La mirada de Marcelo Mache
Los
salarios volverán a caer por cuarto año consecutivo (*)
Según
informó el ministro de Economía, Martín Guzmán, el gobierno ya estima que la
inflación de junio cerrará por arriba del 3%, acumulando un 25% en los primeros
seis meses del año. Con estos números, los acuerdos paritarios de última hora,
de entre el 40 y 45%, solo tendrán “impacto” hasta las elecciones, cerrando un
2021 (el cuarto año consecutivo) por debajo de la inflación.
Por
donde se lo mire, los precios le ganan a los salarios en cualquier tipo de
comparación. Si se calculan las paritarias contra el mismo periodo interanual
(por ejemplo mayo-junio 48,8%), como recomendó el jefe de Gabinete, Santiago
Cafiero, los salarios pierden entre el 8 y el 2%, dependiendo el acuerdo. Si se
miden contra la inflación anual del 2021, se espera que pierdan, en promedio,
al menos un 2%.
Las
consultoras privadas miden la inflación para junio entre un 3 y un 3,5%, salvo
la consultora Fiel, que pronostica un 4%. La continuidad de los altos niveles
de inflación está vinculada a la liberación de precios (desmantelamiento de
Precios Máximos), tarifazos y aumentos autorizados por el gobierno. Este
mes, se espera medir el impacto del aumento del 6% en las tarifas de gas, lo
cual repercute en subas generalizadas.
Además,
la presión hacia el dólar, que amenaza con terminar la “pax cambiaria”, redundó
en que el gobierno saliera a intervenir para evitar la escalada, liquidando
parte de las reservas en el camino. La expectativa por una futura devaluación,
con una brecha cambiaria que crece -un 70% entre el oficial y el blue- y un
dólar “mantenido” por debajo de la inflación también carga las tintas sobre los
precios, gracias a la especulación de los capitalistas y a la vista gorda del
gobierno. Está de más decir que una devaluación terminaría implicando un
recorte generalizado en los salarios, cosa que no se descarta pasadas las
elecciones.
Ni para las zapatillas
Un
informe de la consultora privada Focus Market señala que en
El
mismo estudio concluye que para comprar un jean se precisan 83 horas laborales
(10 días) y para un suéter unas 60 horas laborales (casi 7 días).
Para
casi un millón de trabajadores precarizados del programa Potenciar Trabajo
estas cifras se duplican, debido a que solo perciben la mitad de un salario
mínimo. Y estamos hablando solo de algunos artículos de indumentaria.
Se
trata de una manifestación más de que el poder adquisitivo de los salarios se
encuentra en los niveles más bajos.
A pesar
de que un conjunto de gremios ha reabierto sus paritarias y que otros cerraron
más tarde, ambos llegando a porcentajes superiores a la pauta oficial de
principios de año, los “aumentos” siguen perdiendo contra los precios, mientras
se confirma que la inflación rondará el 50% a fin de año.
Es
el caso del Sindicato de Encargados de edificios (Suterh) que firmó la primera
revisión pasando del
Estos
aumentos insuficientes también anulan el efecto de la elevación del piso de
ganancias: los trabajadores ganan menos, pero por la alta inflación vuelven a
ser recortados por el impuesto al salario. Lo que ya empieza a despertar
alarmas en varios gremios y pone de manifiesto los límites de la política
oficial.
El
ajuste inflacionario redunda en un beneficio directo a las patronales, quienes
licuan el poder adquisitivo de los salarios, mientras imponen su política de
precios, despidos, suspensiones y reforma laboral de hecho.
Para
parar la inflación y el ataque a nuestros salarios debemos comenzar por la
intervención de toda la cadena de valor para ponerla bajo control de los
trabajadores, junto a la nacionalización del comercio exterior. Esto debe ir de
la mano de elevar el salario mínimo por arriba de la canasta básica y llevar
los salarios por encima del umbral de la canasta familiar de $100.000. Solo una
dirección combativa e independiente, del movimiento obrero y los sindicatos,
podrá colocar estas tareas al orden del día, junto con la acción política de
los trabajadores con el Frente de Izquierda Unidad.
(*) Prensa obrera,
29/6/021

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