La opinión de Alfredo Leuco
El milagro de las elecciones (*)
Nicolás Maquiavelo
escribió que “la multitud es más sabia y constante que el príncipe”. Yo no creo
demasiado en eso. Sería como decir que el pueblo nunca se equivoca y yo creo
que, a lo largo de la historia, el pueblo se equivocó muchas veces. Y en varios
momentos, como durante el nazismo, nos abrió las puertas del infierno.
Maquiavelo recupera eso que en latín se dice “Vox populi,
vox dei”, la voz del pueblo es la voz de Dios”. Insisto en que no creo en esa
verdad revelada. Si creo que la voz del pueblo, cuando se expresa en elecciones
libres, es una fotografía casi perfecta del estado de ánimo de los ciudadanos.
Cuando las urnas dan su veredicto expresan un clima de época, bueno o malo,
equivocado o acertado, pero es la pintura más precisa posible del corazón y el
cerebro de un país.
Estoy convencido que la democracia es el sistema menos malo
que se conoce y por lo tanto, el voto popular es el instrumento menos malo para
sostenerlo.
Los votos terminan con mitos y falsedades. Liquidan
encuestas y revelan realidades. Ilumina lo que realmente pasa y no lo que
algunos quieren que pase. Y ese milagro de las elecciones le puso punto final a
una farsa del relato cristinista sobre Milagro Sala.
La jefa del jefe del estado y su estado mayor ideológico,
nos quisieron hacer creer falacias del tamaño de la provincia de Jujuy. Primero
que a Milagro Sala la perseguían por mujer, negra y coya. Que era una flagrante
discriminación. Y la justicia, en todas las instancias demostró que Milagro no
es una presa política. Que es una mujer corrupta, violenta, autoritaria y
golpeadora, sobre todo de las mujeres. Usó y maltrató a los pobres. No los
defendió. Les prestaba las casas populares que habían construido y nunca les
daba la propiedad para que siempre dependieran de sus órdenes y clientelismo
atroz. Si los padres no se afiliaban a
Quisieron inventar una Che Guevara o un Evo Morales con
polleras, pero fue solamente eso, un invento. La pusieron en un altar
revolucionario pese a que se cansó de cometer delitos de corrupción, con
violencia y autoritarismo. La llamaban “la gobernadora”, porque manejaba los
fondos millonarios que le enviaban Cristina y Máximo.
Horacio Verbitsky, Eugenio Zaffaroni, Amado Boudou, Víctor
Hugo Morales, Luis D’Elía, entre otros cómplices, exaltaron su papel y
ocultaron todas estas verdades. Decían que ella era la líder del pueblo pobre
jujeño y que por eso la tenían presa. “Ella convoca multitudes organizadas”,
decían.
Y la voz del pueblo en las urnas, terminó de desnudar esas
falsedades. Hubo 25 agrupaciones que apoyaron su lista. Hasta el gremio de los
empleados estatales se sumó. Y la voz del pueblo dictaminó que Milagro Sala no
es una persona representativa ni querida por el pueblo. Apenas sacó el 5 % de
los votos y eso que su apuesta electoral tuvo el apoyo hasta del presidente Alberto
Fernández.
Fue tan pobre su resultado que quedó en el sexto lugar y no
pudo conseguir ni un diputado provincial y ni un solo concejal. Perdió hasta en
el barrio Alto Comedero que fue edificado por su agrupación. Sacó mucho menos
votos que lo que ella decía que tenía como afiliados a
La gran ganadora de los comicios fue la democracia y el
mecanismo electoral que puso las cosas en su lugar y terminó con tanta mentira.
Pero la gran perdedora fue ella y el cristinismo más fanático que no se puede
explicar lo que pasó. Se creyeron sus propias mentiras y resulta que ahora no
pueden entender como la gran líder de los pobres, sacó un módico 5% de los
votos.
Como si esto fuera poco, todas las fuentes consultadas en la
justicia dicen que solo un milagro la puede salvar de ir a una prisión federal.
El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales pidió que Sala cumpla un total de 7
años en la cárcel de General Güemes, en Salta. Es por la condena que ella
sufrió por haber amenazado y agredido a huevazos y sillazos y con elementos
contundentes al actual jefe provincial en el año 2009.
Luciano Manzana Riva, abogado del gobernador fue
contundente: “Milagro no es una presa política, ni tampoco una política presa,
es una delincuente condenada. No lo dice Gerardo Morales, ni la justicia de
Jujuy. Lo dice la justicia federal,
Milagro Amalia Ángela Sala y Cristina Elisabet Fernández de
Kirchner y la cleptocracia deben tener su juicio y castigo. Si nadie paga por
los robos desde el estado, la señal es que todo vale y la honradez se
transforma en una mala palabra.
Milagro Sala no es una carmelita descalza perseguida por la
oligarquía, los medios y el imperialismo como nos quisieron hacer creer. Y
tampoco está presa arbitrariamente. Tiene 4 condenas. ¿Escuchó bien? Milagro
tiene 4 condenas. Una confirmada por
La justicia la metió presa. Pero la gente con su voto
derribó una estatua con pies de barro.
(*)
Notiar.com.ar, 30/6/021

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