YA ES TARDE PARA CONTENER AL
INSTITUTO PATRIA
30-04-2022
Unos cuantos quedaban eternamente en “sala de
espera”. No debería sorprender: a la Argentina le llevó más de tres años repartir la
tarjeta SUBE. La licitó en 2009, habilitó la web en enero de 2012 y una semana
después seguía entregándolas con demoras de hasta 75 minutos a pasajeros que se
agolpaban quejosos frente a puestos callejeros o en el hall de las estaciones
de tren. De todos modos, para el nuevo IFE cabe esperar una mayor destreza: se
supone que la experiencia de habérselo pagado a 9 millones durante la
cuarentena no ha sido en vano.
El kirchnerismo se salió finalmente con la
suya. Venía reclamando una cuarta entrega de ese subsidio
desde el año pasado, pero Guzmán ponía reparos para no entorpecer la
negociación con el Fondo Monetario Internacional. De todos modos, ya es tarde
para contentar en un 100% al Instituto Patria: las críticas que vienen de ahí
han tomado el tenor de lo irreversible. Esa es acaso la razón por la que
Alberto Fernández les ordenó a sus funcionarios, en especial a Cerruti, no
molestarse en contestar. Anteayer, cuando le preguntaron sobre los
cuestionamientos de Andrés Larroque al ministro de Economía, la vocera prefirió
excusarse: “No comentamos opiniones”.
El Presidente dice estar convencido en eso de
poner la otra mejilla. Conoce bien a la vicepresidenta: cree que a ella
siempre le ha costado menos demoler que edificar. “Es autodestructiva”, la
define, y vuelve a esa fábula que ya es lugar común en la política, la del escorpión
y la rana. Su conclusión es que, a diferencia de lo que pretenden muchos en lo
más ideologizado del Frente de Todos, Cristina Kirchner seguramente no está
pensando en ser candidata a la
Casa Rosada en 2023. “No tiene ninguna competitividad”,
describe. Supone, en cambio, que él sí estará en condiciones. “Soy el que mejor
mide del espacio”, repite, con el argumento de que le encontrará la vuelta a la
inflación y que, probablemente a fines de año, la Argentina estará
recuperándose a buen ritmo. Deberá dirimirlo en todo caso primero dentro del
PJ. Hay gobernadores que preferirían a estas alturas a otro candidato y quienes
hasta suponen estar al tanto de los planes de la “jefa”: por ejemplo, el que
proyecta que Eduardo de Pedro, el preferido del Instituto Patria, venza en una
primaria a Capitanich y quede posicionado para competir en 2027. Porque la
prioridad no será ganar el año próximo, sino resguardar las banderas del
electorado más leal.
Son dibujos en el aire. Hasta ahora, lo único que parece consolidado y
concreto es la ruptura del espacio. Aunque no termine de
hacerse explícita ni ninguno de los camporistas esté dispuesto a abandonar el
cargo que ocupa porque, como describió Larroque el día de la marcha a la Plaza de Mayo, nadie puede
irse de aquello que construyó. Que esta situación ya no sorprenda no significa
que no siga dañando a la administración. Además de silenciarlos, el cascoteo
kirchnerista paraliza a muchos funcionarios. ¿Quién querría arriesgarse con una
medida impopular en un momento así? El último en intentarlo, Guzmán, que
convocó a la audiencia pública por las tarifas a pesar de las advertencias
públicas del subsecretario Federico Basualdo, recibió como reprimenda esta
semana una fenomenal campaña de desgaste.
Es entendible que el ministro sobreactúe ahora
con el impuesto a la “renta inesperada”. Aunque nadie, ni siquiera él, confíe
en que pueda ser aprobado. Massa se lo explicó el miércoles en el Congreso a un
grupo de industriales encabezados por Daniel Funes de Rioja. Según el líder del
Frente Renovador, la paridad que hay en la Cámara de Diputados impedirá que cualquier bloque
pueda imponerse de manera autónoma: todos estarán obligados a lograr consensos.
Los empresarios habían ido a verlo a la Comisión de Industria, que preside el peronista
entrerriano Marcelo Casaretto, con múltiples inquietudes. De la cuestión
tributaria al contexto jurídico laboral: hace algunas semanas, la Corte ordenó reglamentar una
ley que está aprobada y demorada sobre la obligación de ofrecerles un servicio
de guardería a las empleadas. Las dudas no residen solo en el costo económico,
sino en eventuales contingencias: ¿quién responderá, por ejemplo, ante un
accidente doméstico de cualquiera de los chicos?
Hay tanta tensión que los empresarios cuidan
las palabras y los movimientos. Funes de Rioja, por ejemplo, no dijo
una sola palabra del impuesto a la “renta inesperada” el lunes, en la reunión
que tuvo en la Casa Rosada
con el Presidente y con algunos de sus ministros. Otros optan, en cambio, por
la locuacidad. “Yo soy peronista”, tranquilizó Guillermo Moretti, directivo
pyme de Santa Fe, ante Casaretto después en la comisión.
Haber circunscripto al menos el terreno y los
términos en los que se desarrolla la discusión política es el módico éxito del kirchnerismo en medio de la
crisis. La
Cámpora se mueve como si ya se estuviera despidiendo de la
gestión. Eso explica que haya decidido privilegiar sus objetivos teóricos sobre
los concretos. Luana Volnovich, directora ejecutiva del PAMI, acaba de anunciar
para mayo el pago de un adicional de 6000 pesos mensuales para todas las
trabajadoras, que en el organismo son más de la mitad del plantel. Entre los
argumentos, publicados el martes en la resolución 446, consigna que a ellas les
cuesta más conseguir empleo, que suelen ganar menos que los hombres y que
tienen que atender en simultáneo las tareas domésticas. Aunque el plantel
femenino supere en número a los varones y no haya brecha salarial en el PAMI,
Volnovich resarce una causa de índole general y simbólica con un beneficio a
empleadas de carne y hueso. Otro camporista, Damián Selci, intendente de
Hurlingham, acaba de tomar una medida similar: anunció un bono mensual de 3000
para todas las estatales del municipio.
Estas medidas, de aplicación más sencilla que el nuevo IFE, son además menos
comprometedoras para quienes han decidido otorgarlas: en
general nadie audita y tampoco queda tanto tiempo de gobierno. En eso tampoco
coinciden con Alberto Fernández. En 2015, en el final del segundo mandato de
Cristina Kirchner, varias de estas dependencias aceleraron la cantidad de
nombramientos. A diferencia de la página de la Anses, esta mecánica siempre ha funcionado con
fluidez. La novedad de esta gestión no es tanto impedir la creación de riqueza,
un clásico argentino, sino saber siquiera dilapidarla.
Fuente: la nación
(*) Identidad
correntina
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