La pregunta de Ernesto López
¿Y
POR CHINA CÓMO ANDAMOS? (*)
William Burns, en
declaraciones ante el Comité de Inteligencia del Senado estadounidense el 24 de
febrero de este año, estando ya nominado para dirigir
El 14 de abril
pasado, en una exposición en el Instituto Tecnológico de Georgia –y desde luego
con la guerra ruso-ucraniana ya en curso– afirmó que a largo plazo China
constituye “el desafío geopolítico más importante hasta donde puedo ver en el
siglo XXI”. Dijo también que ésta tiene un altísimo PBI, que “es un importante
socio comercial de 120 países del mundo y ejerce un liderazgo a escala mundial
en los campos de la inteligencia artificial, las tecnologías 5G, los drones, la
tecnología hipersónica y las aplicaciones web”.
Burns había sido
embajador en Rusia entre 2005 y 2008, y antes ministro consejero de asuntos
políticos de la embajada de Estados Unidos en Moscú. Inteligente y activo,
tiene un amplio conocimiento sobre Rusia. Sabía entonces de lo que hablaba.
Lanzaba simultáneamente un llamado de atención y una sutil advertencia a la
dirigencia política de su país: no debía olvidarse que el adversario principal
era China, no Rusia.
Por su parte, la
revista Foreign Affaires de mayo-junio de 2022 –colocada ya en su sitio
virtual– incluye un jugosísimo artículo titulado “La nueva era
nuclear”, que se refiere en parte al creciente arsenal nuclear de China.
Indica, sin revelar la fuente, que a fines de junio de 2021 imágenes
satelitales indicaban que Pekín estaba construyendo unos 120 silos de misiles
balísticos intercontinentales (ICBN) en el desierto de Gobi. Y que semanas más
tarde se relevó que había también otros silos misilísticos en Hami, una ciudad
de la región de Sinkiang, ubicada en el noroeste del país. Añadió que, según
estimaciones de la inteligencia norteamericana, el armamento nuclear chino se
pondría, en breve, apenas por debajo del de Washington y Moscú.
Podría decirse que
así como con el correr de los años China modernizó y amplió sus capacidades
militares convencionales y se expandió sobre el Mar de
Todo parece indicar
que el esquema de mutua destrucción asegurada establecido de hecho por Estados
Unidos y la entonces Unión Soviética, que tomó la denominación de MAD (su
acrónimo en inglés), se convertirá brevemente en triple. Habrá que ver cómo se
re-articula esa vieja convivencia dual, hoy seriamente maltratada por la guerra
ruso-ucraniana.
Tal vez la mayor
dificultad recaiga en Washington, si el acercamiento y la asociación que han
ido construyendo Rusia y China se conservan.
Estados Unidos y China: desarrollos
económicos
En el marco de una
disuasión que trabajará a tres bandas, el dinamismo económico que alcancen los
tres países mencionados arriba será una cuestión relevante. Muy especialmente
para Estados Unidos y China, que serán los actores centrales de la competencia
geopolítica y estratégica que con buen criterio anticipa Burns, no obstante la
guerra ruso-ucraniana en curso, que parecería indicar que al antagonismo
principal, para Washington, es con Rusia.
El crecimiento
porcentual del PBI de Estados Unidos y de China, medido a precios de mercado,
en moneda local y a precios constantes, elaborado por el Banco Mundial para el
período 2000-2020 ofrece los siguientes resultados, que se agrupan en cuatro
quinquenios, quedando solitario justamente el último año de la serie.
El resultado es
contundente: China promedia un crecimiento, para todo el período, de 7,8%, en
tanto que Estados Unidos sólo alcanza a 0,98%.
Si se retira del
conteo al año 2020, muy castigado por la pandemia en todo el mundo, se concluye
que China ha crecido en lo que respecta al PBI en promedio un 9,03% y Estados
Unidos lo ha hecho en un 2,08%.
Las diferencias son
notorias en cualquiera de los dos registros. Desde luego no es ésta la única
vía pertinente para medir el crecimiento económico. Pero comúnmente es la más
usada porque ofrece una razonable medición, con posibilidades de hacer
comparaciones.
Por otra parte,
China ha alcanzado un desarrollo científico y técnico considerable. El mismo
William Burns, como se ha visto más arriba, indica con razón que Pekín está en
la punta de varias líneas de desarrollo que implican importantes aptitudes
científico-técnicas.
Final
China ha entrado ya
al riguroso “club” de los más poderosos. Esta realidad ha sido aceptada por el
propio Joseph Biden, quien en lo que lleva de mandato ha tenido varias
reuniones virtuales con Xi Jinping. Esto, al fin y al cabo, no deja de ser un
reconocimiento. No obstante, mantiene las restricciones económicas, financieras
y mercantiles que estableciera Donald Trump durante su gestión presidencial.
Pero aun así da la
impresión de que el Presidente norteamericano no está leyendo adecuadamente
cuáles son las actuales relaciones de fuerza internacionales más exigentes.
China es, sin dudas, el mayor antagonista de Estados Unidos en el ya mencionado
plano económico, financiero y comercial. Pero, como sostiene Burns, es también
el desafío geopolítico más importante que debe enfrentar la gran potencia del
norte. Biden eligió, sin embargo, embarcar a Ucrania –y a su propio país, que
la respalda– en una desacertada guerra.
Como si fuera un
joven inexperto y arrebatado, el Presidente norteamericano se ha auto-colocado
en una situación de doble antagonismo con sus dos contrincantes mayores. Con la
cuestión rusa como la más relevante.
Pekín seguramente
sonríe para sus adentros.
(*) El Cohete a

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