Picada de noticias en el recuerdo
Elecciones neuquinas: la opinión de Claudio Jacquelin
Todo queda como estaba, salvo para el
kirchnerismo (*)
Todo quedó como estaba. Fue el decimoprimer triunfo
consecutivo, en los últimos 57 años, de un candidato a gobernador
del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Fue, además, la tercera reelección
seguida que logra un gobernador del MPN. El nuevo y rotundo triunfo de Omar
Gutiérrez vuelve a dejar para otra oportunidad la expectativa
de una gran sorpresa electoral. No solo para su provincia.
También deberán esperar los que alentaban la ilusión de que la primera elección
provincial del año alterara el statu quo o empezara a
clarificar el insondable horizonte nacional en el camino hacia la elección
presidencial de octubre. No hay mucho para extrapolar todavía. Aunque sí deja
varias consecuencias para evaluar. En el fondo, tampoco nada cambia demasiado
para el gobierno de Mauricio Macri .
En términos futbolísticos, puede decirse que sacó un empate que festeja como un
triunfo, en un campeonato en el que se juega al mismo tiempo el título y el
descenso. Aun cuando haya quedado tercero, largamente rezagado y con muchos
menos votos de los pronosticados, el candidato de Cambiemos y actual intendente de la capital
neuquina, Horacio "Pechi" Quiroga.
Eso sí, nada ayuda ese utilitarismo a la cohesión interna de
Cambiemos. Quiroga es un histórico dirigente del radicalismo y son demasiados
los radicales de todo el país que tienen reclamos y divergencias con las
estrategias y decisiones que emanan de
En este contexto, el reelecto gobernador Gutiérrez, que ha
mantenido una relación cordial y estrecha con Macri en los últimos tres años y
medio de gobierno, era la mejor opción de la real politik macrista. Sin
importar, siquiera, que en el último tramo de la campaña el mandatario neuquino
se mostrara crítico de muchas políticas del Gobierno y todo lo distante que le
fuera posible. Nada de manchas venenosas externas.
Gutiérrez salió a diluir aquella cercanía, graficada en la
foto que este verano se sacó con Macri en Villa
Golpe al kirchnerismo
En cambio, el segundo lugar que obtuvo el candidato del
panperonismo Ramón Rioseco es un golpe a las elevadas ilusiones que en esta
elección había puesto el kirchnerismo, cuya jefa hizo campaña explícita por el
derrotado. El mismo efecto tiene para los justicialistas que se han vuelto a
acercar a Cristina Kirchner con
la esperanza de una unidad que los saque del llano y los devuelva al poder
nacional. Deberán seguir esperando y dejar atrás esta mala primera experiencia.
Rioseco sacó menos votos que en 2015 (casi 3 puntos por
debajo estuvo) y que la suma de lo obtenido en 2017 por las dos listas en las
que había dividido las fuerzas que ahora aglutinaron él y su compañero de
fórmula Darío Martínez. Hace dos años habían reunido casi 12 puntos más. No
pareció ayudarlos precisamente el spot de Cristina pidiendo el apoyo para
ambos. Habrá que ver si la expresidenta vuelve a exponer su imagen en apoyo de
otros candidatos provinciales después de este sonoro traspié. Otro más en la
saga electoral iniciada en 2013.
En cambio, es un alivio para los dirigentes peronistas de
Alternativa Federal que rechazan visceralmente una unidad con el
kirchnerismo. Juan Manuel Urtubey y Miguel Ángel Pichetto tienen
algo para celebrar. Tal vez Sergio Massa deba
revisar sus ambigüedades.
Lo ocurrido en Neuquén también
parece dejar en el mismo estadío lo que pasa en todo el país con las dos
figuras que polarizan la atención nacional. Tanto Macri como Cristina Kirchner
generan más rechazos que adhesiones. El neto de ambos da claramente negativo.
Ninguno de los dos logra ampliar el espacio de los fieles a los que
representan. En
Respiro económico
En otro plano en el que también el Gobierno tiene algo para
festejar de estas elecciones es en el económico, aunque sea solo porque lo
ocurrido no le aporta una mala noticia adicional que podría haber empeorado la
crítica situación actual, sobre todo en el plano financiero.
Casi todos los analistas descontaban que un triunfo de
Rioseco, apoyado por el kirchnerismo, hubiera hecho pegar otro salto al riesgo
país, puesto en guardia a quienes han invertido o pensaban invertir en Vaca
Muerta y espantado a quienes tienen activos en pesos, debilitando o acelerando
aún más el deterioro de la moneda nacional. El MPN y Gutiérrez, en particular,
coinciden con
Muy diferentes habrían sido las reacciones de inversores y
empresarios nacionales y, sobre todo, extranjeros, si el ganador hubiera
resultado Rioseco. No por el expiquetero devenido prolijo y eficaz gestor
municipal y figura amigable para la industria petrolera, en la que tiene
intereses directos.
La perspectiva cierta, que el mismo candidato alentó, de que
un triunfo suyo sería en realidad una victoria de Cristina y un trampolín para
las aspiraciones kirchneristas de recuperar el poder nacional hubieran golpeado
severamente a Macri. Habrían acelerado casi seguramente el proceso de deterioro
de las variables políticas y económicas que impactan sobre el oficialismo.
La reafirmación del statu quo tiene también consecuencias y
lecturas institucionales. En este onceavo triunfo del MPN no pesan solo las
supuestas cualidades de su candidato, de las gestiones anteriores de esta
fuerza política o los defectos que pudieran achacárseles a los candidatos
opositores o a las fuerzas políticas que estos representaban.
En distritos donde la mayor parte del empleo o de los
servicios de toda índole dependen del sector público y muchos beneficios tienen
el sello del clientelismo, quienes tienen el control del Estado juegan con una
ventaja significativa en los procesos electorales, salvo gestiones
catastróficas. Es lo que se conoce como la cancha inclinada.
Será también un dato relevante a tener en cuenta en las
próximas elecciones nacionales.
(*)

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