La mirada de María Cafferata
El equilibrio de Sergio Massa al
frente de la Cámara
de Diputados
Página/12
31 de julio de 2022
- Ricardo, te tenés que
desmutear.
- Se corta, presidente.
¿Afirmativo o negativo a qué tengo que decir?
- A las ganas de vivir.
¿Afirmativo o negativo?
- ¡Afirmativo presidente!
- Me alegra que tengas ganas
de vivir, Ricardo.
El diálogo entre Sergio
Massa y el diputado radical Ricardo Buryaile a principios del 2020, cuando la
pandemia comenzaba a expandirse y el Congreso inauguraba las primeras sesiones
virtuales, escenifica un poco el rol que el tigrense tuvo al frente de
"El sello de Sergio es
haber sostenido la unidad del FdT", resume un diputado cercano a Massa, a
pocos días de que este asuma como flamante ministro de Economía. El tigrense
siempre consideró su pasaje por
A pesar de esta enemistad
pública, Massa terminó cultivando una relación muy cercana con Máximo Kirchner.
Mientras Máximo fue presidente del bloque, el binomio M-M trabajó en tándem en
Diputados, negociando con la oposición, sancionando leyes como la legalización
del aborto o el impuesto a las Grandes Fortunas y surfeando muchas de las
diferencias internas que surgían entre el presidente y la vice. El acuerdo con
el FMI, sin embargo, significó un antes y un después, con el portazo de
Kirchner a la presidencia y el quiebre de un bloque que votaba, por primera
vez, de manera dividida en un proyecto de vital importancia para el Ejecutivo.
Sin embargo, a pesar de las críticas que despertó en un sector del FdT la
postura de la veintena de diputades que se resistieron a acompañar el acuerdo,
Massa fue tajante: "A nosotros nadie nos echó en cara que no acompañáramos
la reelección de intendentes, yo no voy a echarle en cara a nadie que no
acompañe este acuerdo", aseguró el tigrense durante la reunión de bloque
previa a la sesión que terminó aprobando el nuevo acuerdo con el FMI.
Paralelamente, mientras
hacía malabares en el frente interno, Massa sostuvo también una relación
aceitada con los principales referentes de la oposición, ya fuera de Juntos Por
el Cambio como del interbloque Federal. La aprobación del acuerdo con el FMI,
nuevamente, fue un ejemplo cabal de ese vínculo, pero también los últimos
proyectos productivos - como Industria Automotriz - o de Alivio Fiscal.
"Cuando había algo que no nos gustaba, nos decía de sentarnos y
conversarlo. Siempre lo encontré muy accesible y cuando acordé algo con él
siempre mantuvo su palabra", asegura un diputado de JxC acostumbrado a negociar
con Massa que, incluso, le escribió para desearle éxito cuando se oficializó su
nuevo cargo como ministro de Economía.
En el recinto, mientras
tanto, Massa se acostumbró a protagonizar diversas humoradas con legisladores
de la oposición que siempre terminaban siendo levantadas por todos los
portales. Como cuando una diputada del PRO se quejó de que, a pesar de estar
sentada, el sistema no la registraba y Massa le explicó que el sensor
funcionaba a partir de los 50 kilos. "Deme de comer un poquito más",
bromeó Victoria Morales Gorleri, a lo que Massa, burlón, le respondió:
"Ponga un libro por ahora, diputada". Esos idas y vueltas eran
incluso recopilados a veces por el equipo de Massa, que buscaba instalarlo con
esa imagen de showman. Lo mismo con los ya clásicos cruces de cada sesión con
Fernando Iglesias, que muchas veces terminaban con el presidente de
Entre negociación y
negociación, el líder del Frente Renovador fue impulsando también su propia
agenda en Diputados. Con leyes como la suba del mínimo no imponible del
impuesto a las Ganancias o el Alivio Fiscal para Monotributistas, Massa se
ocupó de operar no solo para que salieran con la mayor unanimidad posible sino
también para que quedara claro que era él quien las impulsaba. En ese sentido,
Massa siguió hablándole a la base social a la que siempre le habló: la clase
media. "Las elecciones se ganan con plata en el bolsillo de la gente y
dólares en el Banco Central", les dijo Massa a su tropa del Frente
Renovador en un encuentro en San Fernando hace un par de semanas. Allí, ante la
consulta de si se sumaría al gabinete nacional, respondió con su hit: "Lo
importante es la unidad y que estemos todos remando para el mismo lado".
14 días después, Alberto Fernández estaba celebrando su designación como
ministro de Economía.

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