Casación no muestra las cartas mientras la oposición judicializa
la situación de la jueza Ana Figueroa
Página/12
30 de septiembre de
2023
La Cámara Federal de Casación
Penal es un hervidero. Hay pocas certezas. Una es que la jueza Ana
María Figueroa consiguió el aval del Senado para quedarse por cinco
años más en el máximo tribunal penal del país. La otra es que la Corte Suprema
consideró que había cesado en sus funciones el 9 de agosto pasado, cuando
cumplió 75 años, sin esperar el trámite de la Cámara alta. Mientras en la Casa Rosada se prepara
el decreto que refrende la decisión de los senadores, el ministro de
Justicia, Martín Soria, salió al cruce de los supremos en lo que
presagia la discusión acalorada que está por venir. “Lo que han
intentado hacer con la jueza Figueroa muestra una vez más el desprecio que
tienen por la independencia judicial que consagra la Constitución Nacional,
cuyo principio rector consiste justamente en que los jueces no pueden ser
removidos por otros jueces de instancias superiores”, le dijo a este diario.
Hasta agosto, Figueroa fue la presidenta de la Casación Federal,
el tribunal por donde pasan las causas penales más importantes del país. Si
bien había defendido su pliego en abril, el Senado no había llegado a debatirlo
porque el Frente de Todos (FdT) no reunía los votos necesarios. La jueza había
anunciado que iba a quedarse en la
Cámara hasta que los senadores trataran su situación –como
pasó con otros magistrados que cumplieron los 75 años y a quienes el Poder
Ejecutivo les quería prorrogar su permanencia–, pero algunos de sus colegas
tuvieron otros planes.
Después de que le informaran desde la Casación que Figueroa
había cumplido 75 años, la
Corte Suprema –con la firma de sus cuatro integrantes– la
consideró cesante desde el día de sus cumpleaños. Todo sucedió en medio de una
situación de asedio contra la camarista, a quien se la presentaba como la
“jueza de Cristina” o se la consideraba “atrincherada” en la Casación. Desde
ese mismo tribunal salían versiones que la señalaban como quien retrasaba dos
fallos adversos contra la vicepresidenta: la reapertura de la denuncia de Alberto
Nisman por la causa del Memorándum con Irán y la
de Hotesur-Los Sauces.
Horas después de que la Corte la cesanteara, en
Casación se decidió que Mariano Borinsky continuara en la presidencia. Era
quien estaba formalmente a cargo porque era el vicepresidente primero de
Figueroa. Daniel Petrone quedó en el lugar de Borinsky y Diego Barroetaveña
como segundo. Casualmente Petrone y Barroetaveña son los que
normalmente comparten la Sala I
con Figueroa y son los dos magistrados que reabrieron los expedientes contra
Cristina Fernández de Kirchner.
En Casación esperan que el presidente Alberto
Fernández firme el decreto para devolver a Figueroa al tribunal. En el gobierno
deslizan que saldría con el Boletín Oficial (BO) del lunes. Allí, con los
ánimos todavía encendidos por el debate presidencial que tendrá lugar el
domingo, comenzará otra batalla: ¿Puede la jueza reincorporarse a sus funciones
con una decisión de la Corte
que la declaró cesante? ¿Hay que tomarle juramento? Son varias de las preguntas
que se hacen los integrantes del máximo tribunal penal mientras corre la
versión de que podrían ir nuevamente en consulta a la Corte, que está en pie de
guerra con el gobierno y ya dijo que no quiere a Figueroa en Casación.
Entre los más optimistas de la Casación se preguntan
también si Figueroa debería reintegrarse como presidenta del cuerpo o si
debería volver a la Sala. El
problema es que por este año designaron a Carlos Mahiques en el lugar de
Figueroa en la Sala I.
En breve, se abrirá otra vacante en la Sala III –que está vacía desde que se jubilaron
Liliana Catucci y Eduardo Riggi y por la licencia de Juan Carlos Gemignani.
Allí se le termina la subrogancia a Petrone y deben decidir quién lo
suplantará. Ese tema se tratará el jueves en un plenario de la Casación –en el que se
presume que el tema divisorio será la situación de Figueroa.
Contra una
nueva jugada de la Corte
Soria denuncia que toda la incertidumbre que
rodea a la jueza Figueroa es obra y gracia de los cortesanos. “La Corte Suprema con
una simple resolución ha intentado desconocer que para seleccionar y cesar
magistrados existe un procedimiento constitucional y administrativo en el que
participan distintos órganos y poderes del Estado, como lo son el Consejo de la Magistratura, el
Senado de la Nación
y el Poder Ejecutivo Nacional. Esto es así porque la Constitución
establece en su primer artículo que nuestro sistema es representativo,
republicano y federal. Todos esos principios se los llevó puestos la Corte del prófugo (Fabián)
‘Pepín’ Rodríguez Simón cuando dictó la resolución administrativa para intentar
echar a una jueza a pedido de la oposición y de sus medios”, dice el
ministro de Justicia.
"Hay que decirlo con claridad –reclama
Soria–. Los únicos jueces que violan la Constitución Nacional
–y se mantienen en sus cargos fallando y cobrando– son los que pusieron a dedo
y sin acuerdo del Senado durante el gobierno anterior –Leopoldo Bruglia, Pablo
Bertuzzi y Germán Castelli. Ellos cuentan con la protección de esta
Corte macrista, que para blindar al partido judicial se metió a manejar el
Consejo de la
Magistratura con un fallo insólito”.
Denunciantes
oportunos
La oposición se lanzó a la denuncia en las últimas
horas. Antes de que el Senado tratara el pliego de Figueroa, Bases
Republicanas –con las firmas de Valeria Viola y Pablo Noceti, exjefe
de gabinete de Patricia Bullrich en el Ministerio de
Seguridad– presentó una denuncia contra CFK por abuso de autoridad y violación
de los deberes de funciones públicos. Bases Republicanas es la ONG que no esconde su encono
con la vicepresidenta: cuando el fiscal Guillermo Marijuán pidió su
sobreseimiento en la causa conocida mediáticamente como la “Ruta del dinero K”,
Bases pidió ser tenida como querellante para mantener ese expediente a flote –y
consiguió el aval de la
Cámara Federal porteña.
Jimena de la Torre es la referente de Bases. La abogada –que
fue la número dos de la AFIP
macrista– integra el Consejo de la Magistratura. Este
viernes, volvió a pedir que la comisión de Selección de ese órgano concurse el
cargo de Figueroa –haciendo caso omiso a la decisión del Senado.
Después de la votación en la Cámara Alta, llegó
otra denuncia de la Fundación Apolo contra los 35 senadores y
senadoras que prestaron su acuerdo para que Figueroa siga en su cargo. La
presentación –que quedó radicada en el juzgado 11, actualmente en manos
de Julián Ercolini– lleva las firmas de Juan Martín Fazio,
Juan Manuel Otegui y José Magioncalda. Todos se referencian, además, con Republicanos
Unidos, el sector que lidera Ricardo López Murphy.
Según el Centro Estratégico Latinoamericano de
Geopolítica (CELAG), Magioncalda es uno de los denunciadores seriales
contra CFK. La vecina de la vicepresidenta, Ximena de Tezanos Pinto, contó que
fue el abogado quien la acercó a Republicanos Unidos. Los abogados de
CFK llevan tiempo denunciando que Tezanos Pinto albergaba en su casa a personas
ligadas a Revolución Federal o los grupos que reclamaban “bala” para el
kirchnerismo.
Entre otros, recibía a Gastón Guerra y
Leonardo Sosa –del grupo que solía pasearse con las guillotinas–, a la
abogada Gladys Benita Egui –que los representaba
judicialmente– y a la panelista libertaria Delfina Wagner, que
funcionaba como un nodo en el que se unían todas las líneas políticas que la
querella de CFK reclama que se investiguen para entender cómo se produjo el
ataque del 1 de septiembre del año pasado.
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