La mirada de María Cafferata
"A todo o nada": Comienza el debate parlamentario por
la ley ómnibus
Página/12
31 de diciembre de
2023
Es un juego de la gallina entre un Javier Milei
que vocifera "es todo o nada" y una oposición amigable que le ruega
que se deje ayudar y habilite soluciones intermedias: ninguno quiere ceder,
pero la posibilidad de choque -es decir, el rechazo a
Martín Menem ya le puso fecha a la sanción del
mega proyecto de 664 artículos: la última semana de enero. Se muestra confiado,
presume que "los números están" y enumera: "Nosotros
tenemos 38. 37 del PRO, 33 del radicalismo, un importante sector del
radicalismo va a apoyar las medidas. Y al bloque de Pichetto lo veo
acompañando". Los aludidos, mientras tanto, lo miran con ironía, señalan
que todavía no hay nada conformado en Diputados que habilite pensar un rápido
tratamiento, y murmuran: "No sé si es torpeza o ingenuidad. Pero es
un delirio".
El problema principal es el tamaño del proyecto:
son más de 300 páginas que incluyen privatizaciones, endurecimiento de las
penas para quienes protestan, flexibilización de normas ambientales, y reformas
educativas, impositivas y judiciales. Algunos artículos necesitan, para
aprobarse, mayoría simple y otros mayoría absoluta. La eliminación de las PASO
requiere un mínimo de 130 votos, mientras que la supresión de
Después está la cuestión de las competencias
afectadas: el mega proyecto debería girar a unas 20 comisiones, pero Menem
decidió convocar solo a cuatro (aunque no pudo conformar ninguna todavía).
Estas son Presupuesto, Asuntos Constitucionales, Legislación General y
Relaciones Exteriores. En LLA argumentan que esta es la única manera de darle
celeridad al debate: "No podemos estar discutiendo seis meses una
ley. El período de noviazgo es muy corto. Si esto no lo sacamos de un saque se
va a complicar", reconoció un importante operador libertario, blanqueando
el cálculo que hacen todos: si hay alguna chance de que el proyecto salga es
ahora mientras Milei todavía mantiene una imagen positiva.
Creatividad
jurídica y artículos invotables
La pecera en la que Milei puede ir a buscar
votos es limitada. Unión por
Pichetto, Emilio Monzó, Ignacio García Aresca
(Córdoba), Juan Manuel López (Coalición Cívica), Rodrigo de Loredo (UCR) y
Pamela Caletti (salteña de Gustavo Sáenz) son algunos de los principales
interlocutores en Diputados. Se le suman, además, los dirigentes nacionales,
como Martín Lousteau, y los gobernadores. De parte de LLA, Milei designó cuatro
espadachines: Martín Menem, Victoria Villarruel, Guillermo Francos y Omar de
Marchi (el ex PRO que ahora es secretario de Relaciones Parlamentarias del
gobierno). Son ellos los que, con cierta dificultad, se encargan de sondear
posturas y seducir legisladores.
Pese al desprecio sistemático de Milei al
Congreso desde que asumió, la mayoría de los voceros opositores se muestran
receptivos y se desviven tirándole salvavidas que el presidente,
sistemáticamente, se rehúsa a agarrar. El radicalismo le propuso, primero,
enviar leyes espejo al DNU para sortear el prurito republicano que genera el
decretazo que elimina de un plumazo más de 50 años de trabajo legislativo.
Después, cuando llegó
El objetivo es agotar todos las alternativas
posibles al rechazo. "Estamos de acuerdo en el 90 por ciento de las cosas
que proponen", argumentan en el radicalismo y el monzoismo. El camino que
encontraron es quejarse de las "formas", es decir: la megalomanía de
enviar una ley inabarcable que solo puede votarse como un todo y que pretende,
entre otras cosas, que le den facultades extraordinarias al presidente. En el
PRO y LLA observan esta postura con cierta indignación: "El primer escolta
del libre comercio fue Macri. Se la pasaban hablando en contra del populismo y
después ponen excusas. Olvidate de las formas, ¿estás de acuerdo o no?",
masculló un dirigente de LLA.
La realidad es que ninguno de los ex socios
cambiemitas quiere quedar pegado al kirchnerismo. No de momento, al menos.
Aunque sí advierten que no planean entregar un cheque en blanco y que hay
aspectos de la nueva ley que no acompañarán. Una es el incremento de las
retenciones, otra es la suspensión de la fórmula jubilatoria y la otra es la
delegación de facultades legislativas a Milei por dos años. Se suma, a su vez,
la privatización de las 41 empresas públicas: muchos están de acuerdo en
privatizar algunas - como Aerolíneas Argentinas -, pero no todas e insisten que
hay que tratarlas por separado. Pichetto, por ejemplo, sugirió sancionar una
ley marco que obligue a que la privatización de cada empresa tenga que pasar
por el Congreso. "Ni Menem se animó a tanto", se quejan en su bloque.
Párrafo aparte merece la reforma electoral que
propone modificar la composición de
Cada bancada hace sus objeciones y marca sus
límites, buscando darle a entender a Milei que la ley que envió al Congreso no
será la que el Congreso termine aprobando (o rechanzando). Apuntan a modificar
artículos, bochar otros y, así, finalmente, terminar con un texto más razonable
con el que estén cómodos de acompañar.
El futuro
del DNU: la batalla de UxP
El peronismo, mientras tanto, apunta sus cañones
al DNU y al debate de

Comentarios
Publicar un comentario