El informe de Juan Luis González
Torturador y violador: quién es Alberto González,
el mentor de Victoria
Villarruel
Dos chalets idénticos. Tienen dos cuartos, un baño y una cocina.
Pero no están pegados, sino que se encuentran en rincones distintos de la base
naval de Zárate. Por eso es que, cuando tocaba día de visitas, había que
coordinar bien la logística. Quién hacía la comida, quien conseguía bebida, en
qué casa se juntaban.
Alfredo
Astiz entraba
en lo de Alberto González como lo que eran: viejísimos conocidos. Fueron compañeros de la “promoción
Ahí ya no eran jóvenes estudiantes, sino dos engranajes centrales de esa maquinaria sangrienta por la que pasaron cinco mil personas
y sólo pocos sobrevivieron. Durante la dictadura habían tenido chispazos: ambos
se enamoraron al mismo tiempo de la misma mujer, una montonera de 20 años
secuestrada en
Hoy tienen otros problemas: cuando asumió Néstor Kirchner, las
leyes de Obediencia Debida y Punto Final fueron anuladas, y se reactivaron
los juicios por crímenes de lesa humanidad. Astiz y González cumplen prisión
preventiva por secuestros, torturas y desapariciones forzadas.
Escena
Sin embargo, piensa el primero mientras abre la puerta de
González, la base de Zárate no está tan mal. De hecho, les permite recibir a
quien quieran para pasar una velada amena, como la que está a punto de
protagonizar. En eso estaba su cabeza cuando Victoria Villarruel sale de la cocina y le dice que se siente, que la
comida está por salir.
Es el año 2005 y Astiz, mientras come, escucha la idea de
González de crear una asociación civil que hable de “los otros muertos” y de
contar 2la memoria completa”. Villarruel, sentada al lado del anfitrión, toma
nota en silencio.
IDENTIKIT
Alberto Eduardo González nació el 26 de octubre de 1950 en
También fue
oficial de inteligencia del Grupo de Tareas 3.2.2 de
Ese grupo de tareas no es uno más, sino que tiene un lugar central
en las páginas más tristes de la historia argentina, al ser parte de lo que se
conoció como “los vuelos de la muerte”. En los fundamentos de la condena a
cadena perpetua a González por crímenes de lesa humanidad,
“Desarrollaba las operaciones de carácter ofensivo; es decir,
salir a detener a personas sospechosas -según ellos- de vincularse con la
'subversión' o las 'organizaciones terroristas' y procesar los datos. Dichas
operaciones ofensivas comprendían el ciclo de detención, interrogatorio,
alojamiento y resolución final del caso; esto es, secuestro, tortura, privación de la libertad en un
centro clandestino de detención y muerte o desaparición forzada”.
González tenía un lugar destacado en esta maquinaria sangrienta.
Al menos de eso estaba convencido Emilio
Massera. El 12 de septiembre de 1978, el comandante en jefe de
No era para menos. Es que si bien “el Gato” participaba del
armado de los secuestros y de los operativos en sí, su terreno era otro. Su
reino era “el sótano”, el rincón más terrorífico de
En ese pedazo de
infierno, el que movía los hilos era Alberto González, quien tenía, como decían en
En ese lugar tuvo la desgracia de caer Silvia Laybarú, una chica de 20 años, embarazada de
cinco meses, que era miembro de Montoneros. De ella fue quien se enamoraron
González y Astiz, pulseada en la que el primero se impuso a la fuerza. Lo que
cuenta Laybarú es un relato
escalofriante: “El Gato” no sólo la violaba en
“Al principio lo tomaba como parte de la tortura, pero siempre
tuve claro que el hecho de haber sido obligada a participar de los juegos
eróticos de esta parejita me hizo ver muy claramente que lo que estos tipos
estaban haciendo no tenía absolutamente nada que ver con la lucha
antisubversiva. Porque, ¿en qué sirve ser violada por la esposa de un oficial a
la lucha antisubversiva? ¿qué tiene que ver esto? Ellos, tan cristianos, tan éticos... ¿para qué
servía ser violada por la esposa de un marino?”, dijo en un reportaje en el diario
Perfil, que acompañó el adelanto del libro que escribió Leila Guerreiro sobre
ella y su historia, “La llamada”.
González hoy cumple tres
condenas a cadena perpetua. En la causa ESMA II por su rol en la desaparición de 86
personas, en la causa ESMA III por otras 789 víctimas y, finalmente, por la
violación de Laybarú y de otras dos mujeres. El 15 de agosto de 2021
El
lado oscuro. “De
todos los ex ESMA con los que Villarruel se podría haber metido, González es el peor”, dice el periodista Uki Goñi, autor de “El infiltrado”, el libro sobre Astiz que fue central
en el juicio en el que se los condenó a ambos, y en el que “González Menotti”,
otro de sus apodos, aparece bastante.
Villarruel conoció a González a través de otra persona que
estaba “orgullosa” de haber participado en la “lucha contra la subversión”,
como decía, y que también fue premiado por ese labor: era Eduardo, su padre. Villarruel senior y González
compartían su amor por la historia (en democracia, “el Gato” estudió esa
carrera en
Así lo cuentan también varios testimonios. “Lo conocí por Villarruel. Fuimos juntas al penal y él me
mostró el libro que estaba escribiendo, que luego firmó Victoria”, contó Cecilia Pando, otra mujer de este mundo militar.
Acá se cruza otra historia: en off y en on, muchos apuntan a que los libros que
la vicepresidenta publicó como suyos (“Los llaman jóvenes idealistas” y “Los
otros muertos”) no fueron de su autoría.
“Alberto
formó a Victoria y
escribió los libros que ella firmó como propios”, aseguró Segundo Carafí, uno de los líderes del partido NOS de
Juan José Gómez Centurión, en el cual Villarruel tuvo un breve paso y al cual
están afiliadas su hermana y su madre. A este comentario en redes lo secundó
Nicolás Marquéz, uno de los ideólogos preferidos del Presidente. En privado, el
escritor del “libro negro de la nueva izquierda” es más crudo: asegura que la
relación entre Villarruel y González era la de una pareja.
Otra persona importante del grupo de familiares de militares
presos dice lo mismo, pero con el grabador apagado. “Varias veces fui a visitar
a Alberto a la cárcel, y estaba escribiendo esos libros. Victoria sólo iba
cuando no estaba la esposa de Alberto”. Esta persona da un paso más allá. “El
Celtyv (la fundación de Villarruel) fue obra de Alberto. Idea de él, que desde
siempre está con esa idea de contar toda la película”.
Cerca de la vicepresidenta afirman que los libros fueron de
ella, mientras que dicen que prefieren no hacer declaraciones sobre el vínculo
con González. Es verdad que hay un dato que no deja de ser curioso: Villarruel
publicó dos libros de cientos de páginas, pero no se destacó nunca por escribir
artículos.
Presente
De la base naval de Zárate, a González lo trasladaron a Marcos
Paz y luego a Ezeiza. Ahí está detenido hoy, en el complejo VII, con Astiz y
otros genocidas.
Villarruel mantiene contacto con él, incluso hasta el día de
hoy. Es algo que afirman familiares de los presos detenidos allí y también dos
ex colaboradores de ella. “Ante cualquier duda, de cualquier tema importante,
Victoria se comunica con él. Es
una especie de guía para ella”, aseguran.

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