El recuerdo histórico de Ceferino Reato
Roberto Perdía: del asesinato del
padre Mugica al Tren de la
Victoria de Montoneros
El abogado Roberto
Cirilo Perdía —“Carlos” y “Pelado Carlos” fueron sus nombres de
guerra— era uno de los tres “comandantes” montoneros que
lograron sobrevivir a la lucha guerrillera y la persecución de la dictadura
junto con Mario Firmenich y Fernando Vaca Narvaja.
La última
referencia que tuve de Perdía me la dio, en forma indirecta, el ex legislador y
funcionario peronista Julio Bárbaro, devenido en prolífico escritor
y lúcido analista.
“Todos teníamos
conciencia de que los ‘montos’ estaban en decadencia y dispuestos a matar para
encuadrar. Lo matan a Mugica para encuadrar a los disidentes, así como
habían matado a Rucci para encuadrar a Perón”, afirmó Bárbaro, amigo del
padre Carlos Mugica y muy crítico de la violencia de los montoneros luego del
retorno del peronismo al gobierno, en 1973.
En una entrevista
cuando investigaba para mi último libro, Padre Mugica, Bárbaro se
manifestó convencido de que Montoneros asesinó al cura, uno de los
personajes más famosos de su época, el 11 de mayo de 1974 en la puerta de la
iglesia en la que acababa de dar la santa misa.
“Lo digo porque
lo sé. Dos de ellos me dijeron hasta cómo fue. Estaban viendo en la televisión
que el cura les estaba haciendo mucho despelote con
—Fue así como te lo digo. Me lo contaron así. Y el ejecutor vive —agregó.
—¿Sí? ¿Algún
jefe? —le pregunté con referencia a alguno de los tres ex “comandantes” del
llamado Ejército Montonero.
—Uno de los
tres —me contestó en alusión a Firmenich, Perdía y Fernando Vaca
Narvaja, quienes, sin embargo, siempre desmintieron que los montoneros hubieran
sido los autores.
Pero, Bárbaro
insistió: “Nunca se dudó de la autoría. No los dejaron estar en el velatorio,
echaron a sus enviados. La gente tenía clara conciencia de que habían sido
ellos”.
“Cuando matan a
Mugica, lo que quieren es impedir la fractura —interpretó—. El surgimiento de
“La
irracionalidad los conducía. Habían inventado un relato que no era
verdad. ¡Y después Vaca Narvaja dice que
Perdía,
fallecido el 20 de marzo a los 82 años, siempre negó que Montoneros hubiera matado al padre
Mugica. Sostenía, como sus ex compañeros, la autoría de
“Son acusaciones
absolutamente rídiculas y fuera de lugar, con un montón de pruebas en
contra”, afirmó al Colectivo Audiovisual Resistencia Cultural, frente a
acusaciones similares.
Los Setenta
fueron tiempos vertiginosos: por eso, conviene recordar que, cuando el padre
Mugica fue asesinado a balazos, el presidente era Perón, quien acababa de
pelearse públicamente con los montoneros en el acto por el 1° de Mayo. Mugica
fue uno de los que aquel día se quedó en
Es que el
cura estaba peleado con los montoneros, en especial con el jefe de ese
poderoso grupo guerrillero, Firmenich, desde que los montoneros mataron al
secretario general de
Desde el
principio, Mugica acusó a los montoneros de ese asesinato, que nunca fue
reconocido públicamente por el grupo encabezado por Firmenich y Perdía. Los
acusó en una charla con jóvenes de Chivilcoy de “guerrilla antipueblo” y
de haberse convertido en una nueva “burocracia”, casi una mala palabra en la
época porque aludía a grupos que solo defendían sus propios intereses en contra
de los deseos populares. Una casta, en lenguaje contemporáneo.
Casi un mes
antes, a finales de agosto, el cura, por si no le sobraran enemigos,
había discutido fuertemente con López Rega, quien incluso lo había
amenazado de muerte, según algunos testimonios.
Perdía nació en
Rancagua, en el norte de la provincia de Buenos Aires. Había dejado la
militancia en la juventud de
Allí se vinculó
rápidamente con los grupos que orbitaban alrededor de algunos sacerdotes
progresistas, sensibles frente a las penurias de los más pobres, como los
hacheros que se habían quedado sin trabajo luego del abandono del lugar de
Al año siguiente,
Perdía fue uno de los militantes locales que visitó la misión rural organizada
por el padre Mugica en Tartagal al que concurrieron, entre otros jóvenes
católicos, Firmenich y Carlos Ramus, otro de los fundadores de
Montoneros, que sería acribillado en un tiroteo en 1970.
Fue el momento de mayor proximidad de Mugica con la idea de que la situación en el país no daba para más y que, por lo tanto, había llegado la hora de las armas, como describo en mi libro.
Pero, luego se
fue desentendiendo de esa idea, aunque con algunas recaídas, hasta que, en
1973, con el levantamiento de la proscripción del peronismo y el retorno de
Perón a
Claro que
Firmenich, Perdía y tantos otros no le hicieron caso. Estaban embalados
en “el Tren de
Una frase famosa:
“el Tren de
*Periodista y
escritor, extraído de su último libro Padre Mugica.

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