Picada de Noticias en el recuerdo
El enfoque de Carlos Leyba
LA HEGEMONÍA
Y EL ACUERDO (*)
En
pocos días se producirá un cambio copernicano. El Ejecutivo pasará a ser
conducido por un elenco que difiere respecto de la administración anterior, en
todas las políticas públicas, en los objetivos y en los instrumentos a
utilizar.
En
ambas Cámaras se han constituido bloques con capacidad de formar quórum que
responden a Cristina Kirchner, quien lo ha hecho explícito colocando en los
principales cargos a quienes desplazaron a los que se suponía probable.
El
Senado lo preside ella y en Diputados lo hará Máximo, su heredero patrimonial y
retaguardia, quien conducirá el bloque del Frente de Todos.
Se
conformó una fuerza de atracción que tiene más para sumar que para restar.
Es
decir hay una tendencia al crecimiento en la capacidad de decisión. Y esa misma
fuerza de atracción se traduce en una presión divisoria en el interior de los
bloques opositores. La presión troca en convergencia: ya lo veremos.
Parlamento
y Ejecutivo funcionan en la misma frecuencia, pero la cadencia responde al
volumen político de la ex Presidente que, lejos de haber disminuido con la
progresiva conformación del gabinete de Alberto, parece haberse incrementado.
El
silencio y la ausencia en la campaña sugerían otro balance de poder. Pero el
silencio de Cristina ha soplado con una claridad y una fuerza, que revelan una
enorme capacidad estratégica y plena disposición para ejercerlo.
Nada
nuevo. Pero ahora tiene una solidez material difícil de conmover.
A la
mayoría de provincias alineadas al Frente de Todos, se ha sumado el triunfo
arrasador de Axel Kicillof quien, sin lugar a dudas por estilo, ideología y
conexión personal, es también “el” heredero político de Cristina.
La
“liga de gobernadores” ha dejado de ser un punto de referencia de la política.
Los gobernadores peronistas hoy forman parte del Frente de Todos y ya no
reivindican la vocación alternativa a lo que fue la dirección económica,
social, política y de estrategia exterior, del gobierno de Cristina. Recluidos
en el marco de cada provincia ya no hay una mirada desde el interior acerca de
En
subsidio operó el extraordinario trabajo de acuerdo que realizó Alberto
Fernández al sumar a los gobernadores como accionistas con voto del Frente de
Todos. Pero la nueva interna del Frente transformó la tenencia accionaria de
los gobernadores en acciones preferidas sin derecho a voto, con promesa de
renta más allá del éxito económico de la gestión nacional. Esa renta dependerá
de la real capacidad de pago del Gobierno.
La
“Alternativa Frustrada” se redujo a la candidatura de Roberto Lavagna. Hoy, más
allá de las diferencias de acento, lo más probable es que los legisladores que
le responden sufran la fuerza de atracción del Frente de Todos que está en
permanente ampliación.
Para
este caso particular ha de tenerse en cuenta la aceptación que Marco Lavagna ha
hecho del cargo en el INDEC, que forma parte del gobierno. Marco no alcanzó los
votos para ser legislador nacional; habría sido el líder indiscutido del
bloque. Al formar parte del gobierno de Alberto, más allá de sus reconocidos
méritos, representa un puente a la unidad de todas las vertientes del peronismo
bajo la conducción de Cristina Kirchner.
En
tercer lugar el Poder Judicial, que se referencia en Comodoro Py, ha comenzado
su giro de 180 grados en relación a su intervención en el análisis y
juzgamiento de los ex funcionarios K. ¿
Más
allá de las razones jurídicas que pudieran existir para que aquello que hasta
la derrota electoral de Juntos por el Cambio era materia de investigación y
juicio (respecto de los funcionarios de la anterior administración y de los
particulares vinculados a ellos) deje de serlo, no cabe duda de que
Los que
eran tratados bajo sospecha y culpabilidad, serán tratados bajo descargo e
inocencia. Bien puede ser que ese giro sea la consecuencia de un mayor análisis
o de una honesta apuesta a la verdad.
Muchos
de los que fueron televisados esposados, al ser exculpados, han puesto en
evidencia la debilidad, por decir lo menos, del sistema de justicia. Sea porque
poner las esposas era injusto o porque quitarlas lo sea. Cambios de esa
magnitud exigen claridad y explicaciones. Nunca llegan.
Tiene
asidero la versión que después de la feria las esposas pasaran a las muñecas de
los que dejarán de ser funcionarios el 10 de diciembre.
En
ambas situaciones puede que
Por
otro lado, en esos resultados judiciales sesgados hacia el poder, sin la
claridad y las explicaciones correspondientes, radica el descomunal
desprestigio de
Una
reciente medición de
El
Ejecutivo, que a pesar de su incompleta integración (jueves por la tarde)
señala convergencia con lo que domina el Parlamento, el alineamiento de los
gobernadores, el giro de 180 grados de
Un
cambio copernicano respecto del pasado inmediato.
El
Frente de Todos puede ejercer el poder, en el marco institucional y sin
acuerdos previos.
Esa
es la condición necesaria, en el marco de la ley, para la constitución de un
proceso de hegemonía política o la no necesidad de acuerdos para gobernar.
Se
trata de un cambio copernicano en la estructura del poder dentro de
Pero
Alberto acaba de decir en
¿Qué
pasos ha dado en la construcción de consensos? ¿Cuál es el tema de la
conversación? Mas allá de las palabras generales, ¿qué pasos ha dado Alberto?
Existen,
más allá de
Pero
el menemismo, con la privatización de las actividades estratégicas, conformó el
poder de la “nueva oligarquía de los concesionarios” que ha demostrado una
gigantesca capacidad de seducción para “convencer” a la política que intereses
particulares “deben ser considerados superiores”, en términos de beneficios
colectivos, al bien común.
Esa
“seducción”, por ejemplo, generó el “sentido común” de lo benévolo de la
destrucción de una gran parte de nuestro aparato productivo. Naturalmente no ha
sido ni una imposición, ni tampoco un condicionamiento, sino una “seducción” de
quienes tenían la decisión política.
Esos
poderes fácticos están y estarán, presentes en el nuevo período.
Existen
otros poderes fácticos en capacidad de condicionar.
Por
ejemplo, en el orden interno, el gasto público (Nación, provincias, municipios,
legislaturas y Poder Judicial) en los últimos 45 años ha crecido al doble de la
velocidad que la economía. El crecimiento del empleo público ha sido la
consecuencia de la inexistencia de creación de empleo privado que deriva de la
ausencia de inversiones. Hoy la dinámica del empleo público, mientras las
inversiones reproductivas hacen mutis, se transforma en déficit o mayor presión
tributaria destinadas a sufragar “el desempleo privado”. Esta situación genera
un condicionamiento de la capacidad de las decisiones públicas.
Otro
ejemplo atañe al financiamiento y la deuda externa. La estructura productiva
genera una tendencia al desequilibrio de las cuentas externas toda vez que la
economía alcanza una cierta velocidad. Es la restricción externa agravada desde
el abandono de la estrategia de industrialización por sustitución de
importaciones agravada por la dictadura.
La
restricción externa es la “condicionalidad” que impone una “mirada” desindustrializadora
que nos ha convertido en una ensambladora de partes importadas con un déficit,
a velocidad normal, de US$ 30.000 millones por año.
Esta
situación deriva en un poder fáctico exterior que es el “sí o no” del
financiamiento externo, sea para resolver el problema de la deuda o financiar
el crecimiento de
En
estas condiciones, ordenar los poderes fácticos que seducen, condicionan o
imponen políticas contrarias al bien común, requiere un poder político centrado
en ese objetivo.
Para
ello hay, entre otras, dos vías. La primera es la estrategia del acuerdo que se
inicia con la amistad política, lo que le legó al peronismo el último general
Juan Perón. Otro camino es la hegemonía. Es el camino que construye Cristina.
Ninguno de los dos funciona sin un programa.
El
camino del acuerdo es el apropiado para un programa de largo plazo.
El de
la hegemonía es camino para un shock que requiere éxitos inmediatos y garantiza
que, de haber beneficios políticos, no se compartan.
Todos
pueden funcionar.
La
hegemonía tensa las cuerdas de las realizaciones y si estas no son muy sólidas,
las cuerdas se pueden quebrar y hacer trastabillar a los que las sostienen.
Los
poderes fácticos, los enunciados y los no mencionados, sólo se diluyen cuando
las realizaciones materiales son abundantes.
En
los tiempos de probable escasez como los que vamos a vivir, la lógica de la
estabilidad política exige la dinámica del acuerdo.
La
hegemonía política exige una escalada de éxitos. Apostar a ello es sumamente
arriesgado. El acuerdo es construir certidumbres y hace 45 años que nos negamos
a hacerlo. ¿Alberto podrá?
Publicado en
https://www.eleconomista.com.ar/2019-11-la-hegemonia-y-el-acuerdo/
(*) El cohete a la
luna

Comentarios
Publicar un comentario