La nota de Pablo Ibáñez
La física
del PJ: método fallido y la inercia de Cristina y Massa
Fuente: Cenital
(*) Notiar.com.ar
31/1/025
De
las tres horas de reunión con más de 30 intendentes bonaerenses, Axel Kicillof
habló la mitad del tiempo. Tenía cosas para decir. En la frágil
confidencialidad de una cumbre política en Villa Gesell, el gobernador dejó
mensajes que se traducen en una sola dirección: la dificultad de reconstruir la
relación con Cristina Kirchner, al menos en los términos en que existió hasta
2024, y la percepción de 2025 como un año bisagra.
La
cumbre costera operó como el kilómetro cero de un espacio que, aunque Kicillof
le escape al ismo propio, se referencia en el gobernador y aparece como bloque
autónomo a CFK y
Lo
que no dice Kicillof lo dicen sus escuderos. Los intendentes reniegan, en
público, del modo de conducción de estos años y piden que el gobernador
desdoble la elección para tratar de reducir, al mínimo, las intromisiones en
los territorios. El gobernador pausó la definición hasta que se resuelva el
destino de las PASO en el Congreso nacional. Si se cae la primaria, casi no
tiene otra opción que anticipar la elección bonaerense.
“Axel quedó en una encerrona: si no desdobla, se va a interpretar
como que se sometió a Cristina y de ahí no vuelve más”, plantean en el ecosistema PJ que
entorna a Kicillof. Por eso, el gobernador se muestra “muy convencido” de los
argumentos de los intendentes a favor de que la elección de concejales y
legisladores provinciales se haga separada de la de diputados nacionales. Cree
que es la forma de evitar que, colgados de Milei, se metan en los Concejos
Deliberantes y
La
semana próxima, empezará el debate en el Congreso nacional. Si todo funciona
como Martín Menem transmitió, eufórico, en Casa Rosada, en pocos días habrá
sanción en Diputados y el proyecto saltará al Senado. En el peronismo, lo que
parecía muy claro, ya no lo es tanto. El lunes habrá una reunión del bloque de
diputados de UxP y CFK, como jefa del PJ nacional, hizo un sondeo entre
gobernadores y jefes territoriales.
El impacto de las PASO
Hay
una división gruesa. Los peronismos que gobiernan territorios prefieren
eliminar/suspender las PASO desde la convicción de que las primarias ordenan el
voto contra el PJ. En las provincias donde el peronismo es oposición, las PASO
suelen funcionar como una herramienta para evitar la diáspora y la atomización.
Santa Fe es un espejo: sin PASO, en las constituyentes santafesinas, parece
inevitable una fractura de la oferta PJ, cisma que encabeza Marcelo
Lewandowski.
Sin
primarias, y sin jefaturas que ordenen, en muchos territorios el peronismo se
puede convertir en un colador. Ese es el deep debate que se dará en el
Parlamento en estos días y se trasladará, luego, a la provincia de Buenos
Aires, donde, frente a la tensión expuesta entre Cristina y Kicillof, sacar las
PASO potenciaría el riesgo de una fractura: que las dos versiones del peronismo
presenten ofertas propias en las elecciones bonaerenses. Hay una sutileza: en
términos de bancas, la división puede llegar a ser, matemáticamente,
beneficiosa, porque dos listas que objetan 20 puntos por separados juntan más
escaños que una que saque 40.
Es
la conspiración de la conspiración, pero el dato, en frío, es real. Hace meses,
Jorge Macri le planteó a Javier Milei, en una reunión que comenzó con Karina
Milei, que en cuanto a bancas les convenía ir separados para, post elección,
juntar a las tropas. Después todo entró en un vórtice de furia y operaciones
entre el PRO y LLA, pero el planteo del jefe de Gobierno no perdió rigor.
Ahora, los Milei hacen otro negocio: se nutren de legisladores que entraron por
otras listas. En las últimas horas confirmaron su migración tres diputados
porteños del bullrichismo, encabezados por Juan Pablo Arenaza, movimiento que
generó la queja de Darío Nieto, jefe del bloque del PRO.
Método e inercia
Al
margen de validar los argumentos para desdoblar y de bendecir un armado
peronista en la provincia, que tiene unos 40 intendentes –muchos de los cuales
están en una situación sin retorno con
“Axel sabe que eso no funciona más, que, si no hay un cambio de
formato, el resultado va a ser el mismo”, dice a Cenital un operador peronista que estuvo en
Gesell. Esa posición es interpretada en el mundo Cristina como un desafío
abierto y, como dicen en un territorio camporista, como la construcción de un
“frente anti Cristina”. La expresidenta se mueve en zigzag: en algunas charlas
destrata de manera extrema al gobernador, en otras pide ayudarlo y no escalar
la crisis.
En
medio aparece Sergio Massa, quien ve una oportunidad en que la pulseada
CFK-Axel requiera de una mediación y, en ese contexto, es el interlocutor que
habla con ambos actores. Como Cristina, Massa opera en los términos de los
frágiles equilibrios del FdT, pero, como con Alberto, se generaría un dos a uno
contra –ahora– Kicillof. El prerrequisito de la unidad funciona, en ese marco,
como la inercia de la dinámica del FdT. “El
Frente de Todos fracasó como gobierno y como sistema político, no sirve para
resolver los problemas”, apunta un peronista con poder en el
conurbano.
¿Sin vuelta atrás?
Para
Kicillof, el 2025 es el momento para ensayar otro modelo, que tampoco está
claro cuál es ni cómo funcionaría. Asegura, por caso, que no existe ni existirá
el kicillofismo, porque no quiere una construcción personalista. Del mismo
modo, su presencia en la cumbre de Gesell con intendentes del conurbano y del
interior supone que dio un paso que difícilmente pueda deshacer sin pagar un
costo político enorme. En

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